El rincón de Jesús y Mariví

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BUVBA

 

Montenegro es un pequeño país que se está abriendo al turismo con una oferta realmente atractiva que conjuga playas con aguas de color turquesa, impresionantes parques nacionales y ciudades medievales amuralladas como Kotor. Budva no es tan conocida como esta última pero compite por ser la ciudad más bella del país, con un casco histórico muy bien conservado y hermosas playas para relajarse.

Budva cuenta con una dilatada historia que se remonta más de 2500 años, con asentamientos griegos y romanos, que enseguida se percataron de su posición estratégica. En la Edad media fue dominada por reyes dioclecianos y desde 1420-1797 perteneció a la República de Venecia. Durante este período se levantaron las murallas y gran parte de los históricos edificios.

Posteriormente, sufrió una serie de vaivenes que le hizo  pertenecer a Austria, Francia y Rusia. Finalmente, en el siglo XX fue parte de la antigua Yugoslavia hasta que Montenegro obtuvo su independencia en 2006. Desde entonces, tanto Budva como Montenegro, han cambiado mucho, dejando atrás el oscuro período comunista y ofreciendo una cara mucho más moderna y amable con el turismo.

  

  

El paseo marítimo de Budva, llamado Slovenska Obala, recorre toda la bahía y está flanqueado por bares, restaurantes y tiendas de todo tipo. Tiene solo 500 metros, por lo que te sugerimos que no dejes de hacerlo. Además, conduce a una de las playas más lindas de Budva, las playas de Mogren.

  

  

La ciudad de Budva se divide en la parte nueva y el casco histórico, conocido como Stari Grad. Allí, protegidas por las murallas, se encuentran la mayoría de los atractivos de la ciudad. En 1979 la ciudad sufrió un devastador terremoto, pero afortunadamente la mayor parte del centro histórico fue restaurado y hoy en día no hay evidencias de la catástrofe. Por sus estrechas y laberínticas callejuelas encontraréis rincones encantadores. En sus edificios y monumentos predomina el estilo veneciano, herencia de su pasado más glorioso.

   

Hoy en día, Stari Grad está orientado exclusivamente al turismo, con infinidad de tiendas, restaurantes y cafeterías. Os recomiendo entrar por Porta di Terra Ferma, la entrada principal del recinto amurallado. Dejaos perder siguiendo vuestro instinto y salid finalmente por una de las puertas que comunican con el puerto marítimo.

La Ciudadela: Esta fortaleza está dentro del casco histórico y constituía el principal bastión defensivo de Budva. Fue levantada originalmente en el año 840 y posteriormente reconstruida completamente en varias épocas. El complejo actual fue construido en el siglo XIX durante la ocupación austríaca. Su objetivo era proteger a la ciudad de los ataques marítimos. Para ello construyó una serie de murallas, torreones y edificios militares. De esta manera podrían aguantar el asedio enemigo durante largo tiempo.  Está dentro del casco histórico. La entrada es un poco cara pero merece la pena dedicarle 30 minutos. Tiene un pequeño museo con enseres medievales, un restaurante y un par de miradores con bonitas vistas del casco antiguo y el paseo marítimo de Budva.

    

           

 

Iglesia de San Juan Bautista en torno a la plaza de Trg Između Crkava. Hasta 1828 fue catedral, hasta que la diócesis se trasladó a Kotor. No solo te detengas a apreciar su fachada, visita también su interior en donde se conservan frescos de pintores venecianos. Pero, su elemento más distintivo es la imagen de la Virgen de Budva, a la cual se le atribuyen propiedades milagrosas. Su origen se remonta al siglo VIII y es venerada tanto por católicos como ortodoxos.

La Iglesia de la Santísima Trinidad, de 1804. La piedra rosa y color miel se va alternando en esta iglesia ortodoxa. Posee una sola nave y en su interior descansan los restos del escritor Stjepan Mitrov Ljubisa, uno de los primeros autores de la literatura en lengua serbia nacido en Budva. Este templo es uno de los monumentos más vivos del período medieval y se sitúa a pocos metros de la Iglesia de San Juan. Ambas están construidas en diferentes estilos arquitectónicos que se complementan armoniosamente.

   

      

    

A continuación nos dedicamos a deambular sin rumbo por las callejuelas empedradas del Casco Antiguo. De camino descubrí antiguos palacios reconvertidos en museos o galerías de arte; tiendas de souvenirs y artesanía; bares y cafés con acogedoras terrazas; gatos durmiendo en cualquier rincón; arcos de piedra; filas de ropa tendida; ventanas de madera… Había otros turistas, pero en ningún momento me sentí agobiado

   

Tras peinar la zona y hacer un montón de fotos nos sentamos un rato a tomar un café con leche en la terraza de Casper, un bar donde por la noche suele haber música en directo.

  

Sveti Stefan es el sitio más conocido (y lujoso) de Montenegro. Se encuentra a pocos kilómetros de Buvba. Antiguamente era un pequeño pueblo de pescadores que durante los años 60 se reconvirtió en resort de lujo por orden del mariscal Tito. Pero para disfrutar de sus vistas no hace falta alojarse en el lujoso complejo. De hecho, las mejores vistas son desde el acceso que lleva a la playa y desde el sendero que conduce hasta la contigua Playa del Rey, en Milocer. Una de las playas que hay frente a Sveti Stefan es de pago y la otra tiene zonas públicas y privadas.

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