El rincón de Jesús y Mariví

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Barrio Baixa

En la parte baja de Lisboa y separando Alfama del Barrio Alto, se encuentra la Baixa Pombalina, denominada así en honor al Marqués de Pombal, que reconstruyó su trazado siguiendo las pautas arquitectónicas racionalistas tras el terremoto sufrido en 1755. La Baixa constituye el principal punto de encuentro entre lisboetas y turistas, con sus animados bares y terrazas y sus espaciosas plazas. Resulta curioso fijarse en el nombre de estas calles, pues mantienen el de las actividades que antiguamente se realizaban en ellas: Rua da Prata, Rua Aurea, Rua dos Sapateiros…

En este barrio se encuentran las plazas y calles más emblemáticas. Comienza en la Plaza de los Restauradores que, a través de la Avenida de la Libertad, lleva a la Plaza del Marqués de Pombal, donde comienza la moderna Lisboa.

   

Comenzamos por la Plaza los Restauradores. Situada en el corazón de Lisboa, la vibrante capital de Portugal, la Praça dos Restauradores es un lugar de visita obligada para cualquier viajero. Esta histórica plaza conmemora la independencia de Portugal de España en 1640, tras un periodo de 60 años bajo dominio español. Con sus grandes monumentos, su bella arquitectura y su animado ambiente, ofrece una fascinante mezcla de historia y modernidad.

 La Plaza de los Restauradores marca el límite entre la Avenida da Liberdade y el comienzo de la Baixa. Mucho más sobria que su vecina la Plaza de Rossio, su nombre homenajea la liberación de Portugal del yugo de los españoles en el siglo XVII. Hoy en día, la plaza está llena de cafés y bares donde tomar una copa y relajarse viendo el ambiente.

   

El monumento de los Restauradores es un obelisco en el centro de la praça dos Restauradores (Plaza de los Restauradores), en Lisboa (Portugal). Tiene 30 metros de altura y fue inaugurado el 28 de abril de 1886. Conmemora la liberación del país del dominio español el 1 de diciembre de 1640. Las figuras de bronce del pedestal representan la Victoria, con una palma y una corona, y la Libertad. Los nombres y fechas que están grabados a los lados del obelisco son los de las batallas de la Guerra de Restauración.

El proyecto del monumento es de autoría de António Tomás da Fonseca, y las estatuas alegóricas (Independencia y Victoria), de Simões de Almeida y Alberto Nunes.

    

   

Más allá de su importancia histórica, la Praça dos Restauradores también cuenta con espectaculares monumentos arquitectónicos que cautivarán a cualquier visitante. Uno de ellos es el Palácio Foz, un opulento palacio de estilo barroco tardío que data del siglo XVIII. Antaño residencia del Marqués de Castelo Melhor, hoy alberga parte del Ministerio de Cultura portugués, incluida la Cinemateca Portuguesa (Museo del Cine).

  

Bajo uno de sus edificios esta pastelería de la fábrica de la nata

       

Otro edificio notable que rodea esta plaza es el Teatro Edén (Teatro Eden). Construido en estilo Art Déco por Cassiano Branco y Carlo Florencio Dias en 1931; este antiguo cine y teatro es ahora un hotel, pero conserva su fachada original con grandes ventanales y elementos decorativos.

    

En una esquina se encuentra el Hotel Avenida Palace y debajo el homenaje a los calceteiros

     

En el corazón de la capital portuguesa, Lisboa, se encuentra un monumento único que rinde homenaje a una profesión a menudo olvidada. El Homenaje a los Calceteiros es un testimonio notable de las personas que han desempeñado un papel crucial en la formación y el mantenimiento del encanto distintivo de la ciudad. Este artículo se adentra en esta fascinante pieza histórica y su significado.

Un calceteiro es una persona que coloca adoquines a mano para crear intrincados dibujos en calles y aceras. Este oficio tradicional portugués se remonta a varios siglos atrás y se ha convertido en sinónimo del paisaje urbano de Lisboa.

De hecho, la calçada portuguesa, como se conoce localmente, no es sólo funcional, sino también artística. Consiste en colocar pequeñas piedras de basalto negro y trozos de piedra caliza blanca en diversos diseños, desde simples formas geométricas hasta complejos mosaicos que representan escenas históricas o temas náuticos asociados al pasado marinero de Portugal.

Al final de la plaza encontramos las letras de Lisboa. y aquí comienza la comercial Avda de la Libertad

  

De camino a la próxima plaza de Rossio pasamos junto a la Estación de tren de Rossio. Es uno de los monumentos más atractivos del centro histórico de Lisboa. Se encuentra entre la plaza del Rossio y la plaza de los Restauradores; enfrentando su fachada principal a la entrada del Teatro Nacional Dona Maria II.

l edificio, clasificado como inmueble de interés público desde 1971, es obra del arquitecto José Luis Monteiro. Tiene una fachada de fuerte estilo neomanuelino, una reinterpretación de un estilo arquitectónico único de Portugal desarrollado durante el reinado de Don Manuel I, mezclado con elementos del romanticismo característico de la época en la que se construyó.

Además, esta decoración presente en la fachada principal ha dado pie a varias historias referentes principalmente a las dos puertas en forma de herradura que marcan el acceso al interior. Hay quienes dicen que hacen referencia a los masones y que su diseño quiere simbolizar un deseo de buena fortuna. Sin embargo, la creencia más extendida hace referencia a la leyenda del rey Sebastián I, “el deseado”. La temprana muerte del rey en la batalla de Alcazarquivir dejó a Portugal sin un descendiente directo al trono, lo que desencadenó una crisis de sucesión que culminaría con la invasión militar de Felipe II de España en 1580. Este hecho llevó a los portugueses a desear la vuelta de su antiguo rey, anhelo sumado a las especulaciones surgidas al no haber sido recuperado el cuerpo real del campo de batalla. De este modo se extendió la creencia de que una mañana de neblina Sebastián l, volvería a galope sobre su caballo blanco para reclamar su trono. De este modo, las herraduras de entrada a la estación del Rossio harían referencia a las herraduras de este caballo blanco y de hecho, la estatua de Sebastián I se encontraba hasta 2016 en el nicho que existe en el encuentro de los arcos de entrada.

La Plaza de Rossio  ha sido un lugar de encuentro popular desde la Edad Media. Las fiestas y las ejecuciones solían tener lugar en esta plaza. Su nombre oficial, Praça Dom Pedro IV, hace referencia al rey de Portugal, Pedro I de Brasil. Como homenaje a este rey, se instaló una columna en el centro de la plaza. A ambos lados de esta plaza de forma ovalada, hay una monumental fuente barroca.

as que representan la Justicia, la Templanza, la Sabiduría y la Fuerza. Pero, como veis, la plaza sigue siendo conocida entre los lisboetas por su antiguo n.  

La Plaza Rossio, que además del auto de fe, también fue testigo de celebraciones pacíficas, concentraciones rebeldes e incluso corridas de toros, es hoy un lugar de encuentro favorito para los lisboetas y turistas. Siempre está lleno de gente, y con motivo de diversas fiestas, festividades y fiestas acompañan la celebración.

   

hay que fijarse en la altísima columna que alza la estatua del Rey Dom Pedro IV y que se encuentra situada en el centro de la plaza. Fue inaugurado en 1870 como una obra conjunta del arquitecto Gabriel Davioud y el escultor Robert Elias, y tiene más de 27 metros de altura. En la parte inferior, además, encontrarás cuatro figuras femeninas que acompañan a Dom Pedro IV y que representan y realzan las cuatro cualidades principales que la obra atribuye al monarca: la justicia, la templanza, la sabiduría y la fortaleza.

      

En la parte norte de la plaza verás el Teatro Nacional Doña María II, un edificio majestuoso con una fachada neoclásica realmente bonita, donde llama la atención el gran pórtico de columnas jónicas y la figura de Gil Vicente, considerado el fundador del teatro portugués, coronando la entrada. El teatro está emplazado en el mismo solar donde se ubicó el palacio de la Inquisición que hemos mencionado antes.

     

En un lateral de la plaza encontrarás también uno de los edificios religiosos más curiosos y perturbadores de Lisboa: la iglesia quemada de Santo Domingo. La iglesia quemada se construye en 1241 iglesia de st. Dominica (Igreja de São Domingos), que durante muchos siglos fue la iglesia más grande y principal de Lisboa y la inquisición. Fue el lugar donde comenzaron las procesiones de prisioneros durante el auto de fe que conducían a la Plaza Rossio, y hasta 1910, allí se llevaron a cabo las ceremonias de boda de los reyes portugueses.La iglesia sufrió graves daños durante dos terremotos (en 1531 y 1755), el segundo de los cuales resultó especialmente dañado. Fue reconstruido más de cincuenta años después, pero en 1959 lo golpeó otro desastre. La iglesia fue destruida por un incendio que comenzó con una de las velas del altar. Prácticamente todo el mobiliario de la iglesia y casi todas las obras de arte que había en ella fueron quemadas.Después del incendio, la iglesia no se puso en funcionamiento hasta casi cuarenta años después (en 1997). Durante la renovación se decidió que no se eliminarían las huellas del incendio y no se reconstruiría el interior de la iglesia. ¡De lo contrario! Se intentó mantener la magnitud de los daños causados ​​por el incendio. Podemos ver fragmentos ennegrecidos de paredes, columnas y elementos estructurales del edificio agrietados por la temperatura, y decoraciones destruidas por el furioso incendio. Por supuesto, causa una impresión impresionante. Es raro poder visitar un edificio destruido por un incendio.

     

Lamentablemente, el pasado oscuro de esta iglesia no está solo asociado a fenómenos naturales, sino también a la acción del ser humano: fue en ella donde la Inquisición celebraba sus actos públicos de fe, enunciaba sus condenas y enviaba a la hoguera instalada en el Terreiro do Paço a los infieles, que morían quemados vivos.

El peor episodio de terror lo sufrieron los judíos y los nuevos cristianos en la matanza del 15 de enero de 1503: se cuenta que durante una misa, un monje dominico señaló un reflejo de luz sobre un crucifijo y exclamó que se trataba de un milagro. Cuando uno de los nuevos cristianos allí presentes le replicó que solo se trababa del reflejo del sol, el monje lo utilizó como pretexto para incitar a la violencia, y la población, enardecida, persiguió y acabó con la vida de casi 2.000 judíos y nuevos cristianos. Otras versiones dicen que el monje señaló a los judíos como culpables de la sequía que afectaba a la ciudad, pero, en todo caso, el resultado fue el mismo.

El rey Manuel, cuando tuvo noticia de este suceso, mandó ejecutar a dos de los monjes que habían alentado la violencia contra los judíos; en esta decisión tuvo mucho que ver que una de las víctimas era un noble judeoconverso.

Muy cerca se ubica la siguiente plaza de Figueira

La Plaza de Figueira (Praça Figueira) se encuentra en el centro de Lisboa, en la Baixa Pombalina, entre la Plaza de Rossio y la de Martim Moniz. Se trata de una de las plazas con más ambiente de la ciudad, llena de hoteles, cafeterías (como la famosa Confeitaria Nacional) y tiendas que hacen que tenga movimiento día y noche.

En esta Plaza de la Higuera (que es lo que significa figueira) se ubicaba, antes del terremoto de 1755, el antiguo Hospital Real de Todos os Santos, el principal de Lisboa por aquel entonces. Con el profundo proceso de reconstrucción al que la ciudad fue sometida tras el seísmo gracias a la labor del Marqués de Pombal, la Plaza de Figueira fue convertida en mercado abierto de frutas y hortalizas y, más tarde, hacia finales del XIX, en un mercado cubierto de nada menos que 8.000 metros cuadrados.

Ya en en siglo XX, en el año 1949 se decidió demoler este mercado y dejar la plaza como lo que es hoy, un espacio abierto.

En todo este período, la plaza cambió de nombre varias veces: Horta do Hospital, Praça das Ervas, Praça Nova y, por fin, Praça da Figueira.

 

En 1971 fue llevada a la plaza la estatua ecuestre del rey medieval Juan I, obra del escultor Leopoldo de Almeida y hecha en bronce. Pero su emplazamiento original no es el que vemos hoy, pues en el año 2000, durante la última renovación que ha habido en la Plaza de Figueira, fue desplazada a una de sus esquinas para hacerla visible desde la emblemática Plaza del Comercio.

 

   

La pastelería más famosa y tradicional en la Praça da Figueira (Plaza de la Higuera) de Lisboa es la Confeitaria Nacional, un hito desde 1829 conocido por sus recetas centenarias de Pastel de Nata y el tradicional Bolo Rei, ofreciendo auténtica pastelería portuguesa.

   

Ahora estamos en la rua Augusta. Es la arteria principal del barrio de Baixa en Lisboa, Portugal, conectando la Praça do Comércio (a través del Arco Triunfal) con la Praça do Rossio, siendo un importante centro comercial y turístico con tiendas y vida urbana, y su arco es un ícono de la ciudad que ofrece vistas panorámicas

Llegamos al Arco Triunfal y pasándolo entramos en la plaza Do Comercio

Plaza del Comercio (en portugués: praça do Comércio), conocida también como Terreiro do Paço (‘terreno del palacio’) es una de las más importantes plazas de Lisboa. Con una gran vista al estuario del Tajo, es el centro neurálgico de la ciudad. Fue el terreno donde se asentó el Palacio Real de Lisboa durante más de 200 años.

El 1 de febrero de 1908, el rey Carlos I (r. 1889-1908) y su hijo Luis Felipe fueron atacados cuando atravesaban la plaza. En 1974 la plaza fue el escenario de la Revolución de los Claveles, que derribó el gobierno de Marcelo Caetano. El área fue utilizada como aparcamiento durante muchos años, aunque hoy este vasto espacio es utilizado para eventos culturales y espectáculos

   

Arco Triunfal: Su construcción se inició después del terremoto de 1755, concretamente en 1775, pero esta primera versión sería demolida en 1777 (después del comienzo del reinado de la reina María I y la renuncia del marqués de Pombal). En 1873 comienza la construcción del segundo arco diseñado por el arquitecto Veríssimo José da Costa, quedando las obras terminadas en 1875

    

En la parte superior del arco se pueden ver esculturas, mientras que un plano inferior podemos ver esculturas de Vitor Bastos. Las esculturas representan la Gloria, el Genio Supremo y el Valor. Las esculturas representan a: Nuno Álvares Pereira, Viriato, Vasco da Gama y el marqués de Pombal.

El texto en la parte superior del arco nos lleva a la grandeza de los descubrimientos portugueses y el descubrimiento de nuevos pueblos y culturas. El letrero reza:

IRTVTIBVS MAIORVM VT SIT OMNIBVS DOCVMENTO.PPD (Las virtudes de los más grandes, que sirve a todos los de la enseñanza. Dedicado a cargo del erario público).

     

En el centro de la plaza se puede ver la estatua ecuestre del rey José I (r. 1750-1777), erigida en 1775 por Machado de Castro, el principal escultor portugués del siglo XVIII. Con el paso de los años, la estatua de bronce ha ido tornándose de color verde, siendo este color el que presenta en la actualidad.

Cerca de esta plaza se ubica la siguiente iglesia

    

Cerca de aquí se encuentra una bonita iglesia

   

Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción Vieja: Es una joya arquitectónica en la Baixa, famosa por su fachada manuelina del siglo XVI que sobrevivió al terremoto de 1755, funcionando también como iglesia de Misericordia, con un portal muy ornamentado que es un excelente ejemplo del estilo, cerca de la plaza del Comercio.

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