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Barrio Alfama
La Alfama es un histórico barrio de Lisboa (Portugal) formado por las freguesias de São Miguel, Santo Estêvão y São Vicente de Fora. Queda más elevando respecto a la Baixa Pombalina y frente al Barrio Alto. Dominando la Alfama se encuentra el Castillo de San Jorge de Lisboa, fortaleza que fue palacio real hasta el siglo XVI. Además del castillo los principales monumentos de la zona son la Catedral de Lisboa, la Iglesia de San Esteban y la Iglesia de San Vicente de Fora. Desde los miradores de Portas do Sol y el mirador de Santa Luzia se accede a una panorámica de la ciudad. Encontrarás la Casa dos Bicos en la parte baja del barrio de Alfama, frente al Tajo y muy cerca de la Plaza del Comercio. Se la llama así por su característica fachada de piedras talladas en forma de puntas de diamante o picos (bicos). Otro elemento curioso de su fachada son sus puertas y ventanas, de estilos y tamaños diferentes. Como tantos otros edificios de Lisboa, sufrió desperfectos en el terremoto de 1755 y perdió el piso superior, por lo que fue restaurada. Curiosamente, durante la mayor parte del siglo XX fue un almacén de bacalao La Casa dos Bicos se trata de un antiguo palacete del XVI que perteneció al virrey de la India Alfonso de Albuquerque. De aire renacentista, junto a ella reposan bajo un olivo las cenizas del escritor José Saramago; en efecto, el edificio es la sede de la Fundación José Saramago.
La popular Iglesia de San Antonio, junto a la Catedral de Lisboa, se levanta en el emplazamiento de la casa donde San Antonio nació y vivió su infancia. La fachada mezcla el estilo manuelino con columnas jónicas neoclásicas a ambos lados de la entrada principal. San Antonio, Doctor de la Iglesia, es el santo más popular del mundo, patrón secundario de Portugal y del patriarcado de Lisboa y patrón principal de la ciudad de Lisboa, que lo vio nacer. Ésta sigue siendo la casa del santo y de sus numerosos devotos, por excelencia. Se
cree que fue hacia el año 1337, cuando el Consejo del Senado de la
ciudad comenzó a reunirse aquí, en la entonces llamada Casa
Consistorial de la Ciudad de Lisboa. En 1495, Juan II ordena la reconstrucción del templo para que tuviera mayores y más dignas dimensiones, campaña que continuó bajo el reinado de Manuel I. Constantemente cuidada por la ciudad y los monarcas, durante el reinado de Juan V fue destruida por el terremoto de 1755, salvándose sólo el presbiterio. La nueva iglesia se construyó entre 1767 y 1812. Fue el 15 de mayo de 1787, tras el terremoto, cuando se celebró el primer servicio religioso en la iglesia actual, que no se terminó hasta 1812.
Estatua
del Santo: En la plaza de
enfrente hay una imagen del Santo, bendecida e inaugurada por el
Papa San Juan Pablo II en 1982, que quiso venir aquí a rezar por
devoción personal, y aquí se dirigió a la Familia Franciscana y al
Ayuntamiento de Lisboa, ciudad de la que el Santo es el principal
Patrono. Esta obra es de Domingos Soares Branco y fue restaurada por
él en 2004. El proyecto inicial de la imagen data de 1970. En ella,
peregrinos y visitantes colocan velas para quemar en honor al Santo.
Muchos son también los que arrojan moneditas a la imagen, para que
quede en el regazo junto al niño o en la capucha del Santo, como
forma de pedir un buen noviazgo o un buen matrimonio. El retablo está rematado por dos volutas sobre las que, en paralelo, descansan dos ángeles portando un crucifijo adornado con lirios y un libro, atributos de San Antonio. En el centro del retablo, a la base del trono eucarístico, se venera la imagen de San Antonio. Esta imagen, que sobrevivió al terremoto de 1755, fue tallada en una sola pieza de madera de cedro, tapizada y policromada con motivos florales. La imagen pesa unos 300 kg y mide 1,70 metros, la misma altura que los restos, según ha confirmado la cuarta exhumación. A los lados, en ménsulas, están las imágenes de San Vicente y San Sebastián. En el lado izquierdo del sagrario se venera una reliquia de San Antonio (hueso del brazo izquierdo). Procedente de la Iglesia de San Roque, esta reliquia fue donada a esta iglesia el 15 de junio de 1951. También destaca en la parte superior del retablo, atribuido a Pedro Alexandrino, una pintura que evoca algunos de los milagros de San Antonio, como la curación de los enfermos y el famoso episodio de la predicación a los peces. Altar dedicado a la Inmaculada Concepción, con un retablo barroco tardío de madera dorada (siglo XVIII). En el centro, un lienzo de Pedro Alexandrino representa a la Inmaculada Concepción según la mujer descrita por San Juan en el Apocalipsis: «y se vio en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (Ap 12,1-2). También destaca en el altar la imagen de San José con el Niño Jesús (siglo XX).
Nos encontramos en el corazón
y la razón de ser de esta iglesia:
la Capilla de San Antonio,
antaño llamada Cripta
o Habitación de San Antonio, es lo que queda de la primitiva
Basílica manuelina, destruida por el terremoto de 1755 y
marca el lugar de nacimiento de este santo lisbonense. Fue
visitada por San Juan Pablo II en 1982. Es un espacio
sencillo, propicio para la oración ante la Reliquia que aquí
se encuentra. Por tradición, los jóvenes que tienen
intención de casarse visitan esta iglesia, rezan y dejan
flores a San Antonio, patrón de los enamorados. Aquí se
venera la Reliquia, que, según la Bula, es un fragmento del
hueso del rostro del Santo. Desde este espacio, subiendo por
el lado derecho, se accede a la Puerta Santa donde, en el
exterior, destaca una hermosa lápida en la que se puede leer
el breve del Papa Pío VI, fechado en 1782, «concediendo
indulgencia plenaria a todo aquel que confesado y comulgado
visite esta casa Iglesia del glorioso San Antonio en
cualquier día del año». Reliquia del dedo meñique izquierdo
de San Antonio que se encuentra desde hace un año en la
Capilla de las Reliquias de los Santos Patronos de la JMJ
Lisboa 2023.
La Catedral: Basílica de Santa María la Mayor de Lisboa o Sé de Lisboa (en portugués Catedral de Santa Maria Maior) es la catedral metropolitana y sede patriarcal de la ciudad de Lisboa en Portugal. Su construcción se inició en 1148, un año después de que Alfonso Enriques conquistara la ciudad. Está considerada como la iglesia más antigua de Lisboa. Está clasificada como Monumento Nacional desde 1910. De estilo románico, fue construida bajo la dirección de Roberto de Lisboa y se ubicó en el área que ocupaba la mezquita y en la que anteriormente había ocupado un templo romano. Los trabajos de construcción se realizaron con relativa rapidez lo que permitió que en 1150, estando completada la capilla mayor, se pudiera consagrar. El edificio ha sido modificado en varias ocasiones y ha sobrevivido a varios terremotos. Actualmente es el resultado de una mezcla de distintos estilos arquitectónicos. El claustro, de estilo gótico, lo mandó construir el rey Denis I y el deambulatorio Alfonso IV para recibir a los peregrinos que acudían al templo a venerar las reliquias de San Vicente. La sacristía renacentista fue construida en 1649 la capilla mayor fue remodelada tras el terremoto de Lisboa de 1755.
Mirador de Santa Lucia: Es, sin duda, uno de los miradores más bonitos de Lisboa. A ello contribuyen los tranvías que pasan y hacen sonar los timbres; los magníficos paneles de azulejos decorativos; el jardín y el agua. En el mirador de Santa Luzia puedes orientar tu brújula por las cúpulas de las iglesias de alrededor. Necesitarás orientarte entre el entramado de las calles de Alfama. Descubre la cúpula de Santa Engracia; la Iglesia de San Esteban; y las dos torres de la Iglesia de San Miguel. Aprovecha la terraza y el quiosco para observar los paneles, obra de António Quaresma, que te muestran cómo era la Praça do Comércio antes del terremoto y la toma del Castillo de San Jorge a los moros. Siempre con el Tajo de fondo y unas ganas irrefrenables de seguir paseando.
Podemos ver enfrente y a nuestros pies, las casitas blancas de Alfama y el Tajo, donde como es frecuente ver barcos de cruceros que llegan cargados de turistas.
A la izquierda, las dos torres de la Iglesia de San Miguel. La cúpula del Panteón Nacional, antigua Iglesia de Santa Engracia. y la Iglesia de San Esteban.
El Panteón Nacional de Lisboa era conocido antaño como Iglesia de Santa Engracia. Esta gran construcción barroca comenzó a construirse a finales del XVII y se terminó del todo… en 1966. De ahí que los portugueses comparen cómicamente cualquier proyecto extendido en el tiempo con las obras de Santa Engracia. En el lugar donde hoy se levanta el Panteón Nacional había, desde el siglo XVI, una iglesia de la que actualmente ya no queda prácticamente nada, pues poco después de ser arrasada por un temporal se colocaron sobre ella las primeras piedras del que sería Panteón Nacional. Desde principios del siglo XX, este imponente edificio ejerce como panteón, siendo lugar de entierro para portugueses célebres como Amália Rodrigues, los presidentes de Portugal, o João de Deus. Además, alberga los cenotafios de otros lusos de prestigio como Vasco de Gama o Luis de Camôes. Detrás se encuentra el mercado da Ladra
La Feira da Ladra es una visita interesante y casi obligada en Lisboa, pues curiosear entre sus puestos de antigüedades y objetos varios se ha convertido en una gran forma de pasar una mañana de sábado. Si tienes suerte y regateas bien, puedes llevarte a casa algunos recuerdos de Lisboa mucho más originales que los que encontrarás en cualquier tienda de souvenirs.
La Feira da Ladra debe su nombre a su origen no demasiado legal, pues era el lugar donde se vendían los objetos robados. La feria se celebra desde la Edad Media, por lo que es el mercado más antiguo de Lisboa; de hecho, ha pasado por varios emplazamientos desde entonces hasta su localización actual, en el Campo de Santa Clara. Cerca se encuentra la iglesia de San Vicente da Fora
Iglesia de San Vicente da Fora: se ubica en un terreno elevado en la confluencia de los barrios históricos de Lisboa de Graça y Alfama y se denomina “de fora” porque, además de estar fuera de las murallas de la ciudad, la parroquia sobre la que se asentó no estaba en ese momento bajo la jurisdicción del obispo lisboeta. Del templo románico original, prometido por D. Afonso Henriques a S. Vicente – el patrono de Lisboa – no queda mucho, a no ser el lugar original de construcción. El extraordinario conjunto manierista que puedes visitar hoy se inició en los últimos años del s. XVI y fue Felipe II de España quien ordenó la reconstrucción del monumento donde imperan la sencillez, la simetría y el equilibrio. Sube la imponente escalinata y descubre la iglesia, forrada con cantería y decorada con mármol, donde las capillas del Santísimo y de Nuestra Señora del Pilar destacan por la antigüedad y excelentes trabajos de adorno. La capilla mayor tiene un altar barroco pedido por D. Juan V y el órgano de S. Vicente, uno de los mejores de Lisboa.
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