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Brujas
Brujas (en neerlandés Brugge [ˈbrʏɣə];
en
francés,
Bruges [bʁyːʒ]; en alemán Brügge
['bʁygə]) es una ciudad belga. Es la capital de la provincia de
Flandes Occidental. Situada en el extremo noroeste de Bélgica a 90
kilómetros de la capital Bruselas, cuenta en su núcleo urbano con
una población de 117 000 habitantes.
Su nombre proviene del germánico occidental "Bryggia" ("puentes", "muelles", "atracaderos"). Es interesante destacar que, en el neerlandés, «brug» significa «puente», y que esta ciudad ostenta como nombre el plural de esta palabra, debido a la gran cantidad de puentes que en ella existen. El mayor atractivo de Brujas es su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el 2000. Aunque en gran parte ha sido reconstruido, dicho centro urbano es uno de los más grandes atractivos europeos, ya que mantiene intactas las estructuras. Al igual que Ámsterdam, Gotemburgo y Hamburgo, entre otras, Brujas es conocida como «la Venecia del norte», debido a la gran cantidad de canales que atraviesan la ciudad y a la belleza de los mismos.
Paseando por sus bonitas calles empedradas
Hospital de San Juan: Dicho antiguo hospital se encuentra frente a la iglesia de Nuestra Señora, monumento donde, por curiosidad, te diré que puedes ver una escultura de Miguel Angel. Al entrar al Hospital de San Juan descubrirás el recinto abierto de lo que fuera un hospital medieval que se remonta a más de 800 años. En su origen, allá por el año 1127, el hospital estaba situado junto a la primera muralla de la ciudad, pero según Brujas fue creciendo, ya pasó a estar intramuros.
El Hospital de San Juan era la institución de salud más importante de la medieval Brujas, el lugar donde monjas y hermanos cuidaban a enfermos, pero también a viajeros y peregrinos. Ahora en todo el recinto del antiguo hospital y su iglesia encontrarás un museo donde se presentan numerosos objetos y documentos utilizados en su día en la institución hospitalaria, así como obras de arte, incluidas pinturas.
Iglesia de Nuestra Señora: Está situada en la calle Mariastraat junto al Gruuthuse Museum y el Hospital de San Juan que alberga el Museo Memling o museo del antiguo hospital y su farmacia. Para la construcción de esta iglesia fueron necesarios casi 200 años, entre los siglos XIII y XV. Su exterior es bonito sin ser recargado, y su torre campanario, hecha de ladrillo, alcanza los 120 metros de altura desde el suelo, algo realmente increíble para la época de la que estamos hablando.
En su interior hay un cuadro de la Crucifixión de Cristo pintado por Anthony van Dyck o el llamativo púlpito diseñado por el artista local Jan Antoon Garemijn en estilo rococó. También están los mausoleos de María de Borgoña y Carlos el Temerario. Además, encontramos una bella escultura de Miguel Ángel: la Madonna y el Niño, que fue esculpida en mármol en el año 1504 y es una de las pocas obras que salió fuera de Italia durante la vida del artista.
Abundan las cervecerías típicas belgas donde podréis degustar algunas de los 600 tipos de cervezas que hay en este país.
Se conoce como Grote Markt a la plaza principal de Brujas, la plaza del mercado. Es el centro neurálgico de la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Tras acceder a Markt por primera vez entenderéis por qué Brujas es considerada una de las ciudades más bonitas del mundo. Ya desde la Edad Media la plaza de Markt ejercía como mercado de la lana, cumpliendo también una función administrativa, pues las leyes se promulgaban allí, convocando a los ciudadanos mediante las campanas.
Al norte podemos ver las antiguas casas gremiales medievales, con sus fachadas de colores y tejados a dos aguas, que albergan numerosas cafeterías llenas de turistas, así como el Historium, una especie de museo multimedia que transporta a los visitantes hasta el siglo XV.
El centro de la plaza lo preside una escultura que recuerda a los héroes Jan Breydel y Pieter De Koninck, que lucharon contra las tropas francesas en el siglo XIV.
En la parte sur, en el edificio de las Hallen, se eleva el Belfort o campanario de Brujas, con sus 83 metros de altura y que puede verse casi desde cualquier punto de la ciudad. La cola para entrar suele ser considerable (y después de ella, vienen los 366 escalones de penitencia hasta arriba) pero merece la pena subir para ver Brujas en miniatura desde las alturas.
En El lado este observaremos el Palacio de la Provincia o Landhuis, un edificio neogótico que data del XIX, dedicado en su día al comercio de paños.
Plaza Van Eyck: Todas las ciudades tienen un hijo pródigo y el de Brujas es, sin duda, el pintor flamenco Jan van Eyck, que aunque no nació allí hizo de Brujas su residencia y taller. En esta pequeña Plaza Van Eyck se alzaba una escultura de mármol representando al pintor, que ahora se guarda dentro del patio de la Academia. La que vemos actualmente es mucho más reciente, del siglo XIX, y fue esculpida por Hendrik Pickery. En la plaza encontraremos también la antigua casa de Van Eyck, que actualmente es un centro de información a visitantes.
Frente a la estatua de Van Eyck da comienzo el canal Spiegelrei, muelle principal desde el que los barcos salían hacia el mar atravesando el cercano pueblo de Damme, cuando Brujas era uno de los principales focos comerciales de los Países Bajos; de hecho, esta zona de la ciudad era el centro burgués y financiero, como queda patente en los edificios de la plaza, como el Tolhuis (aduana), donde se cobraban los peajes de entrada a Brujas, o la Logia de los Burgueses, justo enfrente, escenario para los negocios donde los comerciantes extranjeros presentaban sus mercancías a los locales, en cuya fachada podemos buscar el famoso oso de Brujas, presente en el escudo de la ciudad y considerado el primer habitante de la misma (una pista: se encuentra en una de las esquinas).
Desde luego, la plaza tiene mucho ambiente, pues también está rodeada de tiendas y cafés, y nos ofrece una de las panorámicas más bellas de Brujas: si nos ponemos frente al canal podremos llevarnos una buena fotografía.
Brujas es la ciudad de las canales de modo que uno de los diez lugares que ver en Brujas, debía estar relacionado con otro de los patrimonios de esta ciudad: sus canales. El más bello de ellos es, sin duda, el canal Dijvers, cuyas aguas surcan las casas de piedra medieval que se alzan en sus riberas, el emotivo y agitado mercadillo tradicional y los puentes de piedra que una y otra vez cruzan los turistas que allí se acercan a sacar algunas de las más conocidas fotos de esta ciudad.
Plaza Huidenvettersplein:
Un lugar muy tranquilo, como apartado del resto de la ciudad, donde
varias terracitas permiten al viajero descansar un rato. Se trata de
la plaza de los curtidores (Huidenvettersplein), un gremio muy
importante allá por el siglo XVII. Esta plaza se encuentra al lado
del mercado de pescado y en ella también se vendían las piezas
capturadas, aunque solían ser las más baratas -de río-. Justo en el
medio hay una columna con dos pequeños leones encima y entre ambos
sujetan el escudo del gremio de los curtidores. Según parece a su
lado había otra y entre las dos columnas colocaban las básculas para
pesar el pescado.
Muelle del Rosario: En Brujas encontraréis este lugar con el nombre de Rozenhoedkaai. Se halla muy cerca del Parque Astrid y justo al lado del Ayuntamiento, por lo que no tiene pérdida. Además, si vais a hacer un paseo en barca por los canales de la ciudad, visita obligada, el Muelle del Rosario es el lugar de donde parten casi todas estas excursiones. La estampa que tendréis desde aquí resulta cautivadora. De día se suceden una serie de edificios de piedra, con sus pináculos puntiagudos, y de colores grises, rojos y blancos. De noche el escenario es mágico, yo diría que incluso misterioso. La luz es casi tenue, lo suficiente para mostraros una postal inquietante y maravillosa. Es de esas imágenes que no se os borrarán de la memoria por nada del mundo. Es en este lugar donde comprenderéis perfectamente porqué a Brujas se la conoce como la Venecia del norte.
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