El rincón de Jesús y Mariví

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De Comunidad Anja a  P.N.Ranomafana

Nos dirigimos desde la Reserva de Anja a la población de Ranomafana donde se encuentra un importante parque nacional, atravesando el típico paisaje de alta montaña. Nos esperan 131 kilómetros y más de 3  horas de carretera

   

Contemplamos un bonito paisaje desde el vehículo. Madagascar está muy deforestada, las talas, los desbroces y las quemas para hacer nuevos campos de arroz, son el pan de cada día. El paisaje desollado es de un rojo intenso y de ahí viene su sobrenombre de “la isla roja”. Lo curioso es como cambian los paisajes de un minuto a otro, pasas de ver campos de arroz a estar rodeado por la espesa vegetación de la selva.

  

Arrozales y cebúes pastando en este valle

   

   

Pasamos junto algunas pequeñas aldeas

    

    

Tenemos problemas con el motor de unos de los vehículos. No consiguen arrancar y tenemos que trasladarnos a los otros dos vehículos para continuar. Telefónicamente nuestra guía soluciona el problema. En el próximo pueblo importante por el que vamos a pasar nos va a esperar otro vehículo para continuar la ruta hasta el hotel en Ranomafana.

    

Muchas familias  malgaches se dedican a la producción de carbón vegetal. Aquí vemos sacos llenos de carbón vegetal para su venta. Esta es una imagen que vemos con frecuencia junto a la carretera

    

Las cuestas pronunciadas son un problema para los camiones pesados. Posiblemente debido a la mala calidad del gasóleo, estos camiones despiden por el tubo de escape un fuerte humo negro contaminante

    

Durante el recorrido y debido al problema del cambio de vehículo llagamos de noche al hotel Ihary  en Ranomafana. Situado en el centro de la población frente al río

Ihary Hotel está céntricamente situado frente al río Namorona

        

           

A primera hora de la mañana nos levantamos y pudimos contemplar que estábamos cerca del río. Los niños que viven al otro lado del río lo atravesaban en barca canoa  para acudir la escuela

     

Tras atravesar el río en la barca pasan por esta pasarela de madera y llegan al centro de la población y de la escuela

      

Los niños acudiendo a la escuela, pasan junto a nuestro hotel

    

Tras desayunar salimos a visitar por carretera el Parque Nacional de Ranomafana que se encuentra a unos 7 kilómetros del pueblo

Ranomafana es el tercer parque nacional más grande de Madagascar con un área de casi 410 km² y es el hogar de una gran cantidad de animales y plantas endémicas. En 1986 fue la primatóloga Dra. Patricia Wright quien descubrió aquí el lémur dorado de bambú y trabajó enérgicamente en los años siguientes junto con otros científicos para proteger la valiosa área forestal. En 1991, los esfuerzos fueron recompensados ​​y Ranomafana fue declarado oficialmente Parque Nacional. En el mismo año, Patricia Wright fundó el ahora mundialmente famoso Centro ValBio en el borde del parque, que ha sido el punto de partida de innumerables proyectos de investigación científica en el bosque de Ranomafana durante décadas. El Centro ValBio también tiene como objetivo reducir la pobreza de los pueblos que bordean el bosque, capacitar a las personas en conservación de especies, ecoturismo y medio ambiente y trabajar juntos por la supervivencia de Ranomafana. La tribe de los Tanala (‘los que viven en el bosque’) es originaria de esta región.

Ranomafana fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2007. Como casi todos los parques nacionales de Madagascar, este bosque ofrece varias rutas de senderismo. Desde la caminata más fácil de tres horas hasta el extremadamente difícil recorrido de 3 días, hay algo para cada excursionista y amante de la naturaleza.

La flora y fauna de este parque nacional se han sometido a estudios científicos intensivos. Varios estudios científicos se han publicado

       

Llegamos  a el pequeño centro de interpretación del Parque, no es muy interesante, pero es aquí donde se pagan las entradas y la tasa del guía. El parque se debe visitar a pie y en compañía de un guía local. Nuestra ruta duró unas 3 horas

          

En compañía de guía local comenzamos el recorrido por el parque. Hace calor y hay mucha humedad. Además del guía vino con nosotros un ojeador. Los ojeadores se adelantan para intentan buscar tanto las familias de lémures como a cualquier otro animal interesante.

         

La primera parte se realiza por un sendero marcado y pavimentado pero tras cruzar el puente que atraviesa el río Namorona comenzaba la aventura, nos internábamos en las profundidades de la selva del Parque Nacional de Ranomafana.

          

   A medida que avanzábamos el guía nos iba explicando las curiosidades y los usos de las plantas que nos encontrábamos en el camino, pasamos por inmensos bosques de un tipo de bambú que es endémico de Madagascar, crece a tantos metros de altura que termina combándose.

   

El parque se encuentra en el territorio de los tanala o los que moran en el bosque, que viven de la recolecta de la miel y de cultivar la tierra. Para fertilizarla tienen la costumbre de quemar el terreno… una de las prácticas más comunes y más dañinas de Madagascar, más cuando ésta afecta la fauna y la flora autóctonas. También tenían la costumbre de, tras sepultar a sus difuntos, erguir un monolito en su honor dentro del territorio del parque, aunque ahora esta práctica está prohibida.

      

Continuamos caminando en busca de lémures. Con alrededor de 110 especies de aves, 90 anfibios y alrededor de 60 especies de reptiles, este bosque ofrece una gran cantidad de oportunidades de descubrimiento. Ranomafana es el hogar del raro lémur de bambú dorado (Hapalemur aureus), que se puede ver bastante bien cerca de la entrada del parque. El sifaka de Edward (Propithecus edwards) de color marrón-blanco también ha encontrado un hogar en las cimas de los árboles gigantes de la jungla. Otros lémures que habitan en esta selva tropical incluyen el lémur grande del bambú (Prolemur simus), que se creía extinto hasta su redescubrimiento por Center ValBio, y su primo pequeño, el lémur gris del bambú (Hapalemur griseus).

           

Después de subir y bajar por el bosque, por fin encontramos el lémur dorado, que estaba en un árbol alimentándose de sus frutos. Se estima que de esta especie solamente quedan unos 1000 individuos, por lo que se encuentra en extinción. Se dice que su nombre se debe al color dorado que tiene su pelaje, en especial su cola; se suelen mover en parejas o grupos de 4. Nosotros pudimos ver una pareja a muy poca distancia, ya que no estaba a mucha altura en el árbol. Tras estar un rato admirando los dos pequeños lémures, seguimos el recorrido por el parque

  

También el lémur de cola anillada

             

Nos metimos a pasear entre el bambú y encontramos otros lémures

       

Si te gustan las ranas, también puedes pensar que estás en el paraíso aquí: solo en unos pocos lugares, puedes fotografiar tantas especies diferentes y coloridas en hojas, cañas de bambú viejas y en árboles.

         

Durante la ruta también vimos diferentes insectos

      

Continuamos subiendo por el bosque  hasta llegar a un mirador

 

Había mucho turista y esperamos sentados a que se marcharan. Prácticamente nos quedamos solos y aprovechamos para fotografiarnos en el mirador

  

También encontramos este Gecko

     

Terminada la visita regresamos hacia al pueblo donde tenemos el hotel. A pocos kilómetros se encuentra junto a la carretera un mirador en el que paramos, para contemplar la cascada de Andriamamovoka. Por ser una zona con una pluviosidad elevada, la cantidad de agua que cae en la cascada es mucha, con mucha fuerza y de color marrón por la tierra que arrastra de las laderas del bosque.

    

    

De regreso al pueblo comimos en el restaurante Manja, donde vimos esta gran araña

Tras la comida salimos a pasear por el pueblo, visitando entre otras cosas la zona de las termas. Ranomafana significa algo así como «agua caliente». Se le bautizó con ese nombre porque en su subsuelo hay aguas termales y cuando los franceses las descubrieron, como no, pusieron un balneario.

   

Cruzamos el río hacia las termas. Hay una gran piscina de agua caliente.

Desde el otro lado del río contemplamos esta panorámica del pueblo, el río y la pasarela que lo cruza

   

Cerca del río Namorona, se ha instalado este spa en una terma natural. La infraestructura fue construida en 1973 bajo el régimen colonial. Una gran piscina  se encuentra en el sitio. El centro tiene capacidad para aproximadamente 60 visitantes por día, unos 10 de los cuales siguen un tratamiento de spa. Junto a la piscina también vimos el árbol del viajero

   

Muchos jóvenes jugando en el campo de fútbol. Podemos apreciar que están descalzos y el terreno es de arena con algunas piedrillas.

    

Pasamos por el mercadillo donde se pueden ver gran cantidad de frutas y verduras

          

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