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De Antaniditra a Andasibe
Desayunamos en nuestro hotel a primera hora de la mañana y tras subirnos a nuestros vehículos comenzamos la ruta hacia la capital de Antananarivo. Nos esperan 427 kilómetros de carretera bacheada y tardaremos unas 10 horas. Esta noche dormimos en el hotel en la población de Aldasibe.
Vamos en dirección a la capital Antananarivo, por carretera asfaltada. Pasamos por varios pequeños pueblos
Moramanga Suburbaine es una ciudad y comuna ( malgache : kaominina ) en Madagascar . Pertenece al distrito de Moramanga , que forma parte de la región de Alaotra-Mangoro . La población de la comuna se estimó en aproximadamente 17.000 habitantes en el censo de 2001.
Moramanga Suburbaine cuenta con un aeropuerto local. La ciudad ofrece educación primaria y secundaria básica. La mayoría de la población de la comuna (el 80 %) son agricultores. El cultivo más importante es el arroz , mientras que otros productos importantes son los frijoles y la mandioca . La industria y los servicios proporcionan empleo al 10 % de la población.
Llegamos al Hotel Feon’ny Ala. Todas las habitaciones son bungalows dispuestos en distintas alturas a las que se accede a ellos mediante unas cuantas escaleras. Todos ellos están rodeados de extensos jardines llenos de flores y el estar a distintas alturas te permite tener unas buenas vistas de la reserva de Analamazaotra sin que el bungalow de abajo te entorpezca la visibilidad. Este hotel dispone de un restaure exterior convertido en una enorme terraza y uno interior. En el exterior se toma generalmente el desayuno o las cervezas entre las comidas. En el interior se suele servir la comida y la cena. Era bastante grande y muy decorado con motivos de animales.
El Parc National d’Andasibe-Mantadia fue creado en 1989, y está formado por dos áreas separadas, con importantes diferencias entre sí. Por un lado está la Reserva Especial Analamazaotra , a escasa distancia del pueblo de Andasibe. De dimensiones muy reducidas (tan solo 8km2), formada principalmente por bosque secundario, y con asequibles senderos que permiten ver fauna con relativa facilidad. Estas características, junto a su cercanía de la capital, hacen que la reserva sea uno de los lugares más visitados de Madagascar. La segunda área es la del Parc National Mantadia, mucho más grande (155km2), compuesta de bosque primario, con senderos más complicados, y una ubicación que requiere alquilar un vehículo para acceder a la entrada. Por tanto, mucho menos concurrida. En cualquiera de los dos sectores, la estrella del parque es el Indri: el lemur más grande de Madagascar, que justifica por sí solo la visita.
A primera hora de la mañana comenzamos a visitar la Reserva de Analamazaotra. . Nos adentramos entre la maleza acompañados por una guía local
El espeso bosque se abría paso a través de un sendero de piedras casi completamente enterradas por hierbajos y moho por el que a paso ligero e intentando no resbalar íbamos siguiendo a la guía. No tardamos mucho en escuchar el grito estremecedor de los indris que se oía entre las ramas de los árboles mientras se comunicaban unos a otros.
Solo tuvimos que andar unos cuantos metros más para encontrar a estos cantarines animales, pues la guía con su sorprendente capacidad de localizar cualquier animal señaló a lo alto de un árbol y por fin vimos a la primera familia. Allí estaban los enormes lémures Indris. Más tarde descubrimos que la palabra indri significa “mira ahi” en malgache, y que lo conocemos así porque el explorador francés Pierre Sonnerat creyó que se trataba del nombre del animal cuando un guía gritó “indri, indri” mientras señalaba un ejemplar.
Es la mayor especie de lemur que existe en Madagascar, con una altura que puede llegar a los 70cm, y un peso entre 6 y 10kg. De este animal destacan dos cosas por encima del resto: 1. Su aspecto. Parece un enorme peluche de color blanco y negro. Como si fuera un oso panda en formato lemur, con unos ojos llenos de expresividad, y unas piernas traseras larguísimas. 2. Su lenguaje. A primera hora del día y antes de la puesta de sol, los indri emiten fuertes aullidos durante unos minutos, que principalmente sirven para delimitar su territorio frente a otros grupos. Una mezcla entre el sonido de las ballenas y una trompeta, con un punto de melancolía que pone la carne de gallina. Realmente sobrecogedor. Este lémur vive en las selvas del este de Madagascar. Antiguamente los indri eran considerados animales sagrados por su apariencia humana, y era fady (tabú) hacerles daño. Pero el hambre aprieta en uno de los países más pobres del mundo. Y cada vez hay más gente dispuesta a cazar un indri para sacar adelante a su familia. Además, su hábitat está cada vez más amenazado por la deforestación. Y, por si fuera poco, los indri no sobreviven en cautividad (simplemente dejan de comer y mueren). Así que o se logra conservar estos bosques, o el futuro de la especie es más que incierto.
Continuamos y nos metimos en plena jungla por donde troncos caídos y lianas nos impedían a veces el paso. Pero tener que sortear obstáculos no importaba nada si teníamos la oportunidad de disfrutar con la fauna de aquel lugar, pues durante nuestro paseo vimos a la otra familia de lémures
Estuvimos un buen reto disfrutando de su presencia e intentando hacerles fotos
Terminamos la visita y salimos de este bosque para regresar al hotel, ir a comer y descansar hasta el atardecer Por la noche salimos del hotel y realizamos una caminata nocturna
Pudimos ver al camaleón, una rana y el lémur nocturno que es muy pequeño
A la mañana siguiente visitamos la reserva privada de Vakona, que pertenece a un importante hotel. que dispone de una pequeña reserva de lèmures y una interesante muestra de camaleones, gecos, cocodrilos, una fossa, etc. Desde nuestro hotel apenas deberemos desplazarnos 10 kilómetros hasta llegar al Hotel Vakona.
Comenzamos la visita con unos enormes cocodrilos que descansan a las orillas de un río, son los encargados de darnos la bienvenida. El tamaño de los reptiles impresiona.
El guía nos mete en unos recintos cerrados donde nos muestra varias especies de camaleones, geckos, tortugas, patos, etc. Uno de los animales que más nos sorprende es un gecko endémico de Madagascar, el Uroplatus sikorae, al que nos resulta imposible descubrir gracias a su extraordinaria técnica de camuflaje. Nuestro guía se ríe a carcajadas mientras tratamos de encontrarlo en vano. También vemos diferentes camaleones
Por la zona de las tortugas
Una zona de gallinas de guinea y diferentes tipos de patos
A la salida pasamos por estas casas de madera, típicas de la construcción en esta zona. Son un museo donde se pueden ver cómo son los huevos de los cocodrilos, las pieles etc...
Comenzamos nuestra visita desplazándonos a pie a través de un tupido bosque hasta donde comienza la primera parte de la visita dedicada al avistamiento de varias especies de lémures. Un guía nos espera para, tras atravesar un pequeño canal en una canoa, pasar a una isla donde viven los lémures.
Bajamos para embarcar y pasar el canal en las canoas
Según nos comenta, todos los días se hace un recuento de todos los lémures que habitan la zona para llevar un control estricto del número de ejemplares existentes. Para facilitar el recuento les ofrecen comida por lo que los animales están bastante habituados a la presencia humana hasta el punto de que permiten el acercamiento de éstos e incluso frecuentemente se suben a los hombros y cabezas de los visitantes en busca de comida.
Nuestro guía sacó unos plátanos y colocó pequeños trozos en las ramas, varios lémures del bambú y marrones acudieron a nuestro encuentro.
Un poco más adelante, avistamos un ejemplar de lémur grises y blanquinegros que inmediatamente bajaron de las copas de los árboles para recibir su ración de fruta.
También vimos a este lémur de pequeño tamaño
Terminamos la visita de esta isla y regresamos al hotel
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