El rincón de Jesús y Mariví

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BIARRITZ

 

Biarritz es una ciudad francesa que se encuentra en el suroeste del país, situada en el país vasco francés. Limita al oeste con el mar Cantábrico y se encuentra a 20 km de la frontera con España, pasando por Irún. Es una ciudad asequible en sus dimensiones, para ser recorrida a pie. Tiene edificios de solera, fruto de su pasado prestigioso de lugar de veraneo de la alta sociedad. Eugenia de Montijo tuvo una gran influencia en la construcción de palacios, hoteles de lujo y diseño urbanístico.
Pasear por su costa es disfrutar de variadas y bellas perspectivas.

El ambiente en Biarritz destaca por ser una curiosa mezcla, dicho esto en el buen sentido de la palabra. La ciudad está formada en su mayoría por casas burguesas y mansiones, utilizadas por los más adinerados como casas de veraneo. Este toque de lujo se equilibra a la perfección con la cultura surfera, más relajada y despreocupada, la cual tiene además una larga tradición en Biarritz. Sin lugar a dudas, este interesante contraste forma parte de la identidad de la ciudad.

La práctica de surf no es solamente una actividad muy popular en Biarritz, sino que realmente tiene raíces profundas en la ciudad. Aunque no está comprobado, se dice que la introducción del surf en Europa tuvo lugar en 1957 en las playas de Biarritz, en la  playa Côte des Basques para ser más exactos.

Sin embargo, es cierto que la llegada del surf a Biarritz fue precedida por los aficionados a la playa de la clase alta, incluyendo las noblezas europea y rusa. A mediados del siglo XIX, la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleon III, descubrió Biarritz y se enamoró de sus 6 kilómetros de playas de fina arena, acantilados y agua marina terapéutica. La emperatriz Eugenia construyó una residencia palaciega de verano junto al mar, llamado ahora Hôtel du Palais, y poco después, Biarritz comenzó a transformarse. Lo que hasta entonces había sido un pueblo ballenero centrado alrededor del Port Vieux (el puerto viejo), se convirtió en el balneario y destino de veraneo de moda y, con los años, también la meca del surf.

 

A mediados del siglo XIX, cuando la esposa de Napoleón III, la emperatriz Eugenia de Montijo descubrió Biarritz, se enamoró de ella y sus 6 kilómetros de playas de arena. La emperatriz decidió que sería el lugar perfecto para construir un palacio junto al mar como residencia de verano. Dicho palacio es conocido a día de hoy como el Hôtel du Palais.

Durante años, el prestigioso hotel fue frecuentado por familias reales y burguesía europea. Tras un incendio en 1903 el edificio fue reconstruido y continuó siendo un lugar de moda incluso después de la I Guerra Mundial. En los años veinte, Biarritz era tan popular y exclusiva que era conocida como “la reina de las playas y la playa de los reyes”. Desgraciadamente, después de la II Guerra Mundial, el hotel tuvo que cerrar por un tiempo y su reapertura solamente fue posible con la ayuda del alcalde, que organizó una campaña para recaudar dinero para la rehabilitación del edificio.  En la actualidad, el Hôtel du Palais representa todavía el atractivo lujoso de Biarritz y se ha convertido en uno de los símbolos principales de la ciudad.

  

 

La Grande Plage es la playa principal de la ciudad, muy popular tanto entre los turistas como la gente local. Anteriormente, esta playa se conocía como la “Côte des Fous” (costa de los locos), por el gran número de gente “enferma” que la visitaba por los efectos beneficiosos de sus aguas. Se encuentra en el corazón de Biarritz, cerca de la zona comercial, bares y restaurantes. La Grande Plage está limitada por el  Hôtel du Palais al norte y el centro de congresos Bellevue al sur.

 

 

 

Plaza Santa Eugenia: Bonita plaza junto a la iglesia de Santa Eugenia. Nacida en 1856, no era más que una pequeña capilla de estilo Romanobizantino. El actual edificio (de estilo renacentista) fecha del final del Siglo XIX siglo y fue abierta al público en 1903. Las paredes dentro son de piedra azul de Arudy y en piedra de Angoulême exteriormente. La cripta alberga la tumba del cura Gaston Larre, primer cura de la parroquia en 1884 y que había decidido la modificación de la pequeña capilla original. Más de 100 años para este monumento cuya cripta es el marco de numerosas manifestaciones.

  

  

"La Roca de la Virgen, llamada así por la imagen de la virgen colocada en su cima a finales del siglo XIX, es el auténtico emblema de Biarritz. Lo atípico de esta Roca es que se puede atravesar: fue Napoleón III quién decidió excavarla tras unirla a la costa a través de una pasarela (el Puente de Gustave Eiffel, construido por el propio Eiffel), para colocar un dique.

La Roca de la Virgen es accesible a pie a través de un camino bordeando la costa que resulta muy agradable, y hasta sorprendente por la noche! El camino atraviesa el puerto pesquero y, de día, permite disfrutar de un panorama extraordinario de la bahía de Biarritz y la gran playa, así como de la Costa Vasca y los Pirineos.

   

      

 

  

 

 

El centro de la ciudad de Biarritz es un lugar agradable y resulta ideal para hacer unas compras. Allí se reencontrará con la arquitectura típica de la ciudad. El paseo a pie resulta muy agradable, al haber muchas zonas peatonales, y lugares en los que la circulación no es demasiado intensa. El centro de la ciudad está decorado con muchas flores, lo que le añade aún más encanto. Hasta hay palmeras, algo que me resultó hasta exótico ; El centro está lleno de bares y restaurantes con terrazas que invitan a disfrutar del ocio de forma relajada.

 

 

El Casino: Situado en el centro de Biarritz, este espectacular casino fue construido en 1929 por el arquitecto Alfred Laulhé. Junto con el  Hôtel du Palais, este edificio en estilo art decó es uno de los principales símbolos de Biarritz. Hoy en día, aparte del casino, el edificio alberga un teatro y una piscina.

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