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HOZ DE JACA
Situado a 1.270 metros de altitud, en la cara noroeste de Peñablanca y sobre el pantano de Búbal, Hoz de Jaca constituye un auténtico mirador natrual. El acceso a Hoz de Jaca se puede realizar por El Pueyo de Jaca o por la presa de Búbal. Como puntos más interesantes, merece la pena visitar la iglesia parroquial barroca de los Santos Reyes, de los siglos XVII y XVIII, compuesta por una nave terminada con una cabecera plana, techándose todo el conjunto con bóvedas de lunetas, y el impresionante mirador del muro, balcón colgado sobre el pantano de Búbal desde el que se divisa una hermosa vista del valle.
El embalse de Búbal 1085m y 267ha recoge las aguas del río Gállego, afluente del Ebro, además de las de otros pequeños arroyos y torrentes descendientes de las montañas aledañas, como el Caldarés o el Lana Mayor. Su presa fue inaugurada en 1971 y permite embalsar una capacidad total de 64,26 Hm³ de agua.
Muy cerca de este pueblo se encuentra la Ermita de Santa Elena
La Ermita de Santa Elena nos da la bienvenida a este precioso valle, una construcción barroca del S. XVII. Este lugar está lleno de leyendas y la excursión se puede realizar desde Biescas por un bonito paseo de aproximadamente 1h 50 min. (5,9 km).
La Leyenda dice que la emperatriz Elena,
hoy santa, vino a parar a estas montañas huyendo de la persecución
de los moros por su influencia cristiana en su hijo, el emperador
Constantino, quien finalmente promulgó el Edicto de Milán, que
prohibía la persecución de los cristianos y fue precursor de los
posteriores edictos que terminaron con el culto a los dioses
romanos.
El manantial, que sale de la cueva que hay junto a la ermita, discurre por una pequeña fuente cuadrada. Se dice, que el caudal de la fuente aumenta o disminuye según el estado de ánimo de la Santa, por lo que las romerías son necesarias también para que la fuente no deje de manar. La leyenda dice que en el lugar donde se sentó a descansar la Santa brotó, como un milagro, el agua, la piedra tomó la forma de una silla y sus pisadas quedaron marcadas en el suelo, aunque misteriosamente, una de sus huellas miraba al E y la otra al W, despistando de esta manera a los perseguidores y ganando tiempo Santa Elena en su huida.
El conjunto de Santa Elena lo completan el fuerte fusilero, antiguo castillo con origen en el siglo XVI que fue rehecho en el siglo XIX para defender el paso a las incursiones del otro lado del Pirineo
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