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Combarro
La localidad de Combarro forma parte constituyente del término municipal de Poio como una de sus cuatro entidades parroquiales que organizan el terrtorio: Combarro, Sal Salvador de Poio, San Xoán de Poio y Samieira. Esta parroquia y el municipio de Poio se hallan localizados en la vertiente occidental de la Comunidad Autónoma de Galicia, en el litoral de la provincia de Pontevedra. Del total demográfico del término municipal, unos 15.800 habitantes, alrededor de 1.650 habitantes pertenecen a la parroquia de Combarro, algo más de un 10 %.
Probablemente se trate del pueblo costero más bonito de Galicia. Imaginad, una aldea marinera con estrechas calles de granito que se suceden paralela y perpendicularmente a la ría de Pontevedra. Poseedor de varias decenas de hórreos, muchos de ellos tan próximos al agua que sus pilares llegan a verse inundados con la llegada de la marea alta. A través de los espigados cruceiros de piedra se van orientando los paseantes que acuden a este lugar donde no faltan las leyendas de meigas y que huele a crema de orujo, cáscara de mejillón, pulpo a feira y buen albariño.
El principal es Praza da Chousa (o, para ser más exactos, Praza Peirao da Chousa) y, aunque comienza poco después del aparcamiento principal junto al muelle, se trata de una plaza que termina convirtiéndose en la calle peatonal más larga que se puede recorrer en el pueblo. Su final está en una diminuta plaza (Praza da fonte) coronada por un cruceiro y una fuente de piedra, desde donde surgen otras posibilidades al paseante, aunque más lejos del centro histórico. Praza da Chousa, en su versión como rúa, atraviesa casi por completo este valioso conjunto histórico-artístico declarado Bien de interés cultural (BIC) pudiendo apreciar recias viviendas de piedra de sobrias balconadas con varios siglos de antigüedad. Se trata del territorio del granito y, tanto en primavera como verano, de las flores que adornan algunas fachadas.
Rúa do mar, es la más próxima a las aguas de la rúa y donde pueden observarse mejor los característicos hórreos que dan fama a la localidad. Esta calleja es tan estrecha como abierta a los distintos salientes que la comunican con estos hórreos o despensas que cuando sube el nivel de las mareas parecen barcos de piedra dispuestos a zarpar en cualquier momento. En todo Combarro, no sólo en el casco histórico, hay contabilizados una sententena de hórreos, pero son en torno a una decena los más próximos a la ría. No existe discusión sobre si se considera o no a este elemento como el más característico. El hórreo, se mire por donde se mire, es el protagonista absoluto de casi cualquier escena.
El hórreo es una tipo de despensa o granero bien ventilado (tiene ranuras en las paredes) cuyo objetivo es conservar productos del campo o alimentos que se levanta sobre pilares para esquivar los posibles daños ocasionados por la humedad o los animales. Muy típico de la Galicia y de otras zonas del norte de España como Asturias, Cantabria e incluso León, aunque el uso de este tipo de graneros ya se daba incluso en la época romana, por lo que hay más países de Europa que cuentan con este peculiar y funcional sistema de conservación. Aunque hay variaciones arquitectónicas que hacen diferir entre unos y otros.
Rúa do mar es, por tanto, la calle más popular y pintoresca de Combarro. Por ella uno va paseando con los hórreos a un costado y las tiendas y tabernas típicas al otro. Algunas incluso disponen de mesas, pocas porque no suele haber mucho espacio, con deliciosas vistas a la ría. Pero doy fe que algunas de esas «tabernas marineiras» son una maravilla. Y no sólo por su privilegiada ubicación, sino también porque se come de maravilla. Así que, si se puede, no debe faltar tomarse algo en esta calle, ya sea sea una ración de pulpiño a feira, una empanada típica (la de bacalao con pasas roza el delirio), una bandeja de mejillones, almejas o zamburiñas o, por qué no, un buen arroz con bogavante.
Por la calle más famosa y bonita de la parroquia, la calle A Rúa, te toparás con las antiguas casas de los pescadores. Casas estrechas, humildes, todas con sus soportales de piedra y sus decorados y floridos balcones.
Al poco de iniciar la marcha por Praza da Chousa (si es que se viene del muelle) surge muy pronto la oportunidad de tomar un desvío a mano izquierda (contrario al mar) para viajar en el tiempo por la Rúa San Roque, una de las más pintorescas y esenciales para comprender Combarro. Pues en la misma está la iglesia consagrada a este santo que desbanco al anterior patrón del pueblo, San Sebastián, tras una plaga de peste que hizo mella en la zona. Dado que San Roque está considerado como uno de los protectores de las enfermedades parece lógico semejante cambio. Todo además vino acompañado del fin a una dependencia de siglos al cercano monasterio de Poio (que queda apenas a 3km dirección Pontevedra). La talla del santo es sacada en procesión cada 16 de agosto, donde se viven con intensidad sus festejos. El acceso a la iglesia, que no siempre permanece abierta, está próximo a la cuesta con la que la calle se vuelve a fusionar con Praza da Chousa. Un ángulo especialmente fotogénico y con una tienda de artesanía con mucho encanto como es Artesanía Celsa
Los Cruceiros: Los cruces de caminos en Galicia siempre han tenido un componente mágico. Era aquí donde se supone que se reunían las meigas –que haberlas haylas– y fue en esos lugares donde la Iglesia católica afirmó su poder colocando los cruceiros. Gracias a ellos, esos cruces de caminos se convertían, teóricamente, en lugares seguros.
Que Combarro está volcado al mar es algo que se ve también en los cruceiros: en todos es la Virgen María la que mira hacia la ría como protegiendo a sus hijos pescadores. En todos, menos en uno, el que está en la playa de Padrón o Pinela. Éste es, además, el más nuevo de los siete cruceiros del casco antiguo de Combarro, de 1997.
Uno de los cruceiros que más nos sorprendió fue el de la plaza de San Roque –fíjate bien, porque hay dos cruceiros en la plaza–. En realidad, fue la plaza en sí la que captó nuestra atención. En ella se puede ver perfectamente la roca de granito sobre la que se asienta Combarro sobresaliendo por encima del pavimento de la propia plaza. Es más, sobre ese saliente de roca es donde se alza el cruceiro. No te pierdas tampoco el cruceiro de la fuente de Combarro, con la imagen de una Piedad. Se trata de unos de los más antiguos, de ¡principios del siglo XVIII! |