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TOKIO Primer Día(Ruta Azul)
Comenzamos el primer día de nuestra visita a Tokio . Nos movemos por el transporte público, trenes y metro. Nos desplazamos a la estación central de Tokio donde empezamos la visita acompañados por nuestro estupendo guía Ginkarlo Uyeki
Estación de Tokio: Es la estación central de la ciudad. Las líneas shinkansen van hacia el norte y hacia el sur desde aquí y las líneas JR te llevarán por toda la capital. Los visitantes también encontrarán tiendas, restaurantes y muchos servicios en esta "ciudad estación". La estación de Tokio es la estación central de la ciudad, entre el Palacio Imperial al oeste y Ginza al este. Acoge alrededor de 450.000 usuarios diarios y más de 4.000 trenes al día.
La estación ha crecido tanto que ahora se habla del complejo Tokyo Station City, que incluye no sólo la estación sino todas las opciones comerciales, de ocio, restauración y arte en un espacio de 180 000 metros cuadrados. La estación se inauguró oficialmente el 20 de diciembre de 1914, con un precioso edificio de tres plantas en ladrillo rojo muy típico de la época, con influencias occidentales y detalles japoneses. Entonces sólo tenía 4 andenes, no los 28 con los que cuenta hoy en día y sólo existía lo que hoy se conoce como lado Marunouchi. Asimismo, entre agosto de 2014 y diciembre de 2017 se renovó la zona de alrededor del edificio histórico. La inicialmente llamada «plaza de la ciudad», renombrada luego Marunouchi Central Plaza, supuso la creación de un espacio peatonal de 6500 metros cuadrados, pavimentado con granito blanco.
Parque de la fuente Wadakura. Un pequeño parque con fuentes y esculturas modernas dedicado a los emperadores y a los emperadores eméritos. Usa parte del antiguo foso exterior y murallas del castillo de Edo. Frente al Palacio Imperial y muy cerca de la estación.
EEl Palacio Imperial de Tokio: Está situado muy cerca de la estación de Tokio y es la residencia oficial de la familia imperial japonesa. Este palacio está situado en los terrenos del antiguo castillo de Edo, que fue utilizado por los shogun Tokugawa durante todo el periodo Edo. En 1868 cuando Japón se abrió al mundo y se terminó el shogunato, la residencia imperial se fijó en Tokio y se utilizaron los muros y terrenos del castillo para construir el Palacio Imperial, aunque la torre del castillo, destruida por un incendio en 1657, nunca ha vuelto a reconstruirse. Desde 1868 hasta 1888, de hecho, el emperador Meiji residió en el castillo de Edo hasta que se dio por finalizada la construcción del Palacio Imperial.
Foso y torretas exteriores del Palacio Imperial de Tokio
Paseo por el parque junto al Palacio Imperial
Una de las vistas más fotografiadas del Palacio Imperial es, desde la gran explanada de Kokyo Gaien, los dos puentes que forman la entrada a los terrenos interiores del Palacio Imperial: los puentes Nijubashi.
La Torre de Tokio es una de las construcciones más populares en la ciudad y su diseño fue basado enteramente en la famosa Torre Eiffel de París, en Francia. Además, su distintivo color rojo la hace aún más sobresaliente sobre el resto de edificios de la ciudad. Su construcción concluyó en 1958, año donde abrió sus puertas a los visitantes, tanto locales como extranjeros. Su fin inicial era el de servir como torre de retransmisión de las señales de la cadena de televisión NHK. Por eso tiene altura es de 315 metros, aunque sus funciones han ido en aumento desde su construcción, convirtiéndose en una torre que sirve de atractivo turístico. En su base tienes un complejo lleno de restaurantes y bares donde puedes disfrutar de alimentos y bebidas. Desde allí, puedes tomar un ascensor para llegar al mirador de la torre, ubicado a 150 metros de altura.
El templo Zojoji es uno de los templos más populares entre los turistas extranjeros porque ofrece una preciosa mezcla de tradición y modernidad, al estar justo al lado de la Tokyo Tower o torre de Tokio. Este templo es el principal de la rama de budismo Jodo-Shu en la región de Kanto y fue construido en 1393. Se trasladó a su ubicación actual en 1598 por el shogun Tokugawa Ieyasu al llegar a Edo (actual Tokio). Con el comienzo del periodo Edo y el shogunato Tokugawa, el templo Zojoji se convirtió en el templo familiar de la familia Tokugawa y por ello se construyó un gran salón principal. De hecho, seis de los 15 shogun Tokugawa están enterrados en las inmediaciones del templo. En esa época, el templo ocupaba un espacio de 826 000 metros cuadrados y con más de 48 pequeños templos, unas 150 escuelas de gramática y 3000 monjes y novicios residiendo en el templo como estudiantes, el templo Zojoji se convirtió en el centro administrativo de los estudios y actividades religiosos de la secta budista Jodo Shu en la región de Kanto. Cuando el shogunato Tokugawa llegó a su fin con el comienzo del periodo Meiji en 1868, un movimiento antibudista inundó el país. Durante la Segunda Guerra Mundial, el templo fue víctima de las bombas por lo que el salón principal, los subtemplos y el mausoleo de los Tokugawa fueron destruidos y casi todo lo que vemos hoy son reconstrucciones de los edificios originales. Gracias a ello, el templo Zojoji siguió y todavía sigue siendo el templo principal de la secta Jodo-Shu y seminario de importancia para sacerdotes y novicios de la región de Kanto.
Una excepción es la puerta principal de madera de rojo lacado, llamada Sangedatsumon que es original de 1622. Con 21 metros de alto, 28,7 metros de ancho y 17,6 metros de profundidad, la puerta Sangedatsumon fue declarada como Patrimonio Cultural de Japón y hoy en día es una entrada maravillosa al templo.
Estas pequeñas fuentes, adornadas con cabezas de dragón, son empleadas por igual en templos budistas o sintoístas para la purificación de los visitantes. Al entrar en el templo, la costumbre consiste en lavarse las manos y enjuagar la boca con ayuda de un cucharón de madera, antes de entrar a orar al pabellón principal.
Y muy cerca de aquí encontramos el santuario Kumano, un pequeño rincón sintoísta dentro de los terrenos del templo budista Zojoji. A la derecha del salón principal Daiden, una reconstrucción de 1974 que contiene en su interior una gran imagen del Buda Amida que data del periodo Muromachi, encontramos grandes hileras de jizo de piedra.
Los jizo son deidades guardianas de los niños que las familias dedican aquí para el buen crecimiento y bienestar de sus hijos y nietos, así como en honor a bebés fallecidos durante el parto o abortos. Para proteger a los jizo, las familias suelen colocarles gorritos de lana, baberos y molinillos de viento. La zona se puede visitar pero naturalmente, por respeto hacia los familiares, no debemos tocar los jizo.
Distrito comercial de GINZA: Es un distrito de Tokio situado en el barrio especial de Chūō. Es famoso por la concentración de grandes almacenes, boutiques y restaurantes lo que le convierte en el distrito más chic y sofisticado de Tokio así como en una de las zonas más caras del mundo para vivir.
Ginza es uno de los distritos más famosos de Tokio. Un área de gran nivel económico y sofisticación, conocido por sus tiendas de lujo, galerías de arte, restaurantes de primera categoría y cafés agradables. Ginza y Omotesandō son, por decirlo de algún modo, el Tokio lujoso y sofisticado en el que no es raro ver a gente famosa en coches de lujo visitando el distrito para comprar en las tiendas más exclusivas. Algo así como la Quinta Avenida de Nueva York. Además, Ginza brinda una alternativa interesante a Roppongi en cuanto a su oferta de clubes nocturnos selectos de tarifas elevadas.
En la esquina la empresa de coches Nissan
Chūō Dori, la avenida principal del distrito, está cerrada al tráfico de automóviles todos los fines de semana y días festivos.
Al lado del edificio Armani Ginza Tower encontramos la elegante ‘caja blanca’ de la marca Dior en Ginza, que fue diseñada por el arquitecto español Ricardo Bofill en 2004, responsable también del rediseño de la sede central de Dior en París o del Hotel W Barcelona. Sin embargo, el diseño de la fachada es obra de la arquitecto japonesa Kumiko Inui. La fachada está compuesta de dos capas: una capa exterior con paneles de acero perforados con miles de agujeros circulares de diferentes tamaños y una capa interior con luces de fibra de vidrio que brillan por la noche. Así, aunque parezca «sencilla» desde lejos, la fachada tiene un gran nivel de detalle.
Preciosa papelería de 12 pisos
Itoya:
Preciosa papelería de 12 pisos
en los que te puedes pasar varias horas mirando y disfrutando.
Gran surtido de postales, papel de regalo, para hacer origamis, grabados
con motivos japoneses, en fin ,una maravilla. Todo muy bien dispuesto y
organizado y con un personal competente. No podrás resistir la tentación
de llevarte algo de esta papelería.
Teatro de kabuki Kabukiza: El teatro Kabukiza, situado en el barrio de Ginza, es el principal teatro para representaciones de teatro kabuki de Tokio. No sólo es bonito por fuera sino que además es un lugar donde disfrutar de artes escénicas tradicionales de Japón El teatro kabuki es un tipo de teatro japonés tradicional originario del periodo Edo. Reconocido como uno de los tres teatros clásicos de Japón junto con el teatro nō y el teatro de marionetas bunraku hoy es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y en Tokio puede disfrutarse en varios teatros entre los que destacan el teatro Kabukiza en Ginza.
La historia del edificio es singular, ya que ha sido destruido por incendios y reconstruido varias veces. El edificio original fue construido en 1889 por el periodista Fukuchi Gen’ichirō, famoso por ser el autor de varias obras de kabuki interpretadas, entre otros, por el conocidísimo actor Ichikawa Danjūrō IX.
MERCADO DE TSUKIJI: Las calles son estrechas y llenas de gente. Las cajas con productos frescos se alinean en los pasillos llenas de exuberantes verduras, hortalizas de raíces robustas, cítricos de colores brillantes y muchos más alimentos exóticos. Las cajas se apilan a la altura perfecta para permitir un fácil acceso a los productos que contienen. Cerca de allí, los chefs preparan sushi y otros platos exquisitos en los pequeños puestos de comida al aire libre. Este es Tsukiji Jogai Shijo, el Mercado Exterior de Tsukiji. El mercado exterior de Tsukiji en Tokio dispone de tiendas y restaurantes al por mayor y al por menor (alrededor de 500 tiendas en total). Abundan los productos frescos y los mariscos, así como artículos relacionados con los alimentación y la cocina como, por ejemplo, cuchillos profesionales.
Durante los años en que estuvo en funcionamiento el mercado Tsukiji de Tokio, allí se vendieron dos mil toneladas de pescado cada día.
Mercado Ameyoko en Ueno: Es una de las visitas turísticas más típicas de cualquiera que decide acercarse al barrio de Ueno en Tokio, ya que es probablemente uno de los lugares más populares de la zona junto con el parque de Ueno. Ameyoko es una calle comercial que va paralela a la línea Yamanote entre las estaciones de Okachimachi y Ueno y que tiene un toque «antiguo» y «cutre», totalmente opuesto a las calles comerciales de otro de los barrios más populares de Tokio, por ejemplo, como es Ginza. Existen dos teorías en cuanto al nombre de este popular mercadillo, que surgió como mercado negro en la posguerra. La tradicional dice que el nombre viene de Ameya Yokocho o «callejón de las tiendas de dulces», porque había muchas tiendas de gominolas y chucherías en esta zona. La segunda teoría dice que el nombre proviene de America y hace referencia a las tiendas que vendían productos y objetos de contrabando tras la Segunda Guerra Mundial. Sea como fuere, ambas pueden ser válidas, porque todavía hoy encontramos muchas tiendas de dulces y gominolas, pero también tiendas con artículos internacionales.
Hace unos años, esta zona era conocida por sus pescaderías especializadas en marisco y pescado fresco. No obstante, hoy en día, entre sus más de 180 tiendas podemos encontrar además otras tiendas de alimentación, como por ejemplo de productos desecados o especias. Y también hay tiendas de artículos de deporte, ropa de segunda mano y complementos, como por ejemplo artículos de cuero, bolsos y cosméticos. En estas tiendas, a veces puedes hasta regatear, algo que no es popular en ninguna otra parte de Japón.
Asimismo, también puedes ver alguna tienda de complementos electrónicos, normalmente con grandes rebajas. Y muchos restaurantes y bares, la gran mayoría de ellos con mesas y sillas para comer en la calle y disfrutar del ambiente. Quizás tienen esa pinta tan «cutre» de este tipo de barras y puestos callejeros, pero… ¡algunos merecen la pena!
En uno de los restaurantes degustamos unas carnes deliciosas
Terminada la comida nos desplazamos en el metro hasta el Barrio de Asakusa
Barrio de ASAKUSA: Es uno de los barrios más tradicionales de Tokio y uno de los favoritos entre los turistas. No nos extraña, porque ejemplifica perfectamente esa imagen que se tiene de Japón como mezcla de «tradición y modernidad». El barrio de Asakusa, antiguo shitamachi o barrio más tradicional y antiguo de una ciudad, fue destruido en gran parte en los ataques aéreos durante la Segunda Guerra Mundial. Es por ello que casi toda la zona cercana al templo Sensoji se reconstruyó completamente tras la guerra. Hoy en día el barrio sigue cautivando a todos por su ambiente tradicional, sus templos, sus vistas al río y su gran cantidad de tiendas y restaurantes.
Kappabashi, la calle del menaje de hogar: En el kilómetro de longitud que mide aproximadamente la calle comercial Kappabashi (かっぱ橋通り) abundan principalmente las tiendas de productos especializados para restaurantes: vajillas, muebles, uniformes, utensilios de cocina (especialmente cuchillos de gran calidad, por lo que es una calle famosa para los cocineros de sushi).Esta calle también es famosa por la comida de plástico (sanpuru) de increíble realismo que se vende allí y que puede verse en los escaparates de los restaurantes.
El templo Sensoji (浅草寺) es el templo budista más antiguo de Tokio. Situado en el barrio de Asakusa, está dedicado a Kannon, la deidad de la misericordia. Cuenta la leyenda que se construyó aquí cuando en el siglo VII dos hermanos encontraron una estatua de Kannon en el río Sumida y se decidió consagrarla en un pequeño templo para que todos los habitantes pudieran adorarla. La historia llamó la atención de muchos peregrinos de todo Japón y poco a poco el templo fue ganando en fama e importancia. En el periodo Edo, cuando se creó el barrio de placer de Yoshiwara cerca de Asakusa, el templo siguió ganando popularidad. Fue entonces cuando el tercer shogun Tokugawa construyó la gran mayoría de los edificios que constituyen el complejo del templo que podemos ver hoy en día. Sin embargo, muchos de estos edificios fueron destruidos durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial que redujeron una gran parte de Tokio a cenizas y escombros, así que fueron reconstruidos años después. Pero aún permanece intacta alguna de las construcciones originales.
La visita al templo comienza cruzando la «puerta de los truenos» Kaminarimon. Eso sí, hacerse una foto en solitario delante es virtualmente imposible… a no ser que vayamos de noche, y casi ni eso. Esto demuestra la popularidad de este enclave. Es la puerta exterior del templo y un auténtico símbolo del barrio de Asakusa y de la ciudad de Tokio. Su nombre oficial es Furaijinmon (風雷神門), derivado del nombre de los dos dioses que la flanquean a su entrada. La puerta, de 11,7 metros de alto. se construyó en el año 942, aunque no estaba situada exactamente donde la podemos ver ahora. Se movió a este lugar en 1635, que es cuando se cree que se añadieron las estatuas de Raijin y Fūjin, los dioses del trueno y el viento respectivamente. Fue destruida muchas veces a lo largo de la historia y la estructura actual es, de hecho, de 1960. Y esperemos que aguante muchísimos años así.
En la puerta Kaminarimon hay cuatro estatuas de dioses de la mitología budista. En la parte frontal tenemos a Fūjin en el lado derecho o este, que es el dios del viento; y Raijin, el dios del rayo, del trueno y de las tormentas, situado a la izquierda, en el lado oeste.
Asimismo, en la parte posterior de la puerta están las otras dos estatuas, la del dios Tenryū a la derecha, en el lado este, y la diosa Kinryū a la izquierda, en el lado oeste. Pero sin duda, el centro de atención del Kaminarimon, que atrae a hordas de turistas locales y extranjeros armados con cámaras a casi cualquier hora del día, es la lámpara gigante de papel con estructura de bambú
Pero sin duda, el centro de atención del Kaminarimon, que atrae a muchos turistas locales y extranjeros armados con cámaras a casi cualquier hora del día, es la lámpara gigante de papel con estructura de bambú (chōchin en japonés). Esta preciosa lámpara tiene 4 metros de alto y 3,4 metros de circunferencia. Para que os hagáis una idea de lo inmensa que es, pesa 670 kilos. Eso sí, la lámpara no es original, sino una restauración que donó el fundador de Panasonic en 2003 para conmemorar el 400º aniversario del comienzo del periodo Edo. En su parte delantera tiene escrito en kanji el nombre por el que comúnmente se conoce la puerta, es decir, Kaminarimon (雷門), mientras que por detrás tiene escrito el nombre oficial de la puerta, Fūraijinmon (風雷神門).
Pasada la puerta, el visitante se adentra por la calle Nakamise-dori, un ejemplo perfecto de antigua monzen-machi o aldea surgida a partir de un gran templo. Se trata de una calle de más de 250 metros de largo y unos 50 establecimientos (aunque en las calles paralelas y perpendiculares también hay muchas más tiendas) donde puedes comprar algunos dulces o galletas de arroz sembei, además de artículos de recuerdo y artesanía o kimono y yukata… ¡Imposible no gastar!
Al final de la calle Nakamise encontramos la segunda puerta de acceso al templo Sensoji: la puerta Hozomon, que en su origen se llamaba puerta Niomon y era la puerta principal del templo. Como la puerta Kaminarimon, la puerta Hozomon también tiene dos estatuas guardianas que se dice que se modelaron en la década de 1960 a imagen y semejanza de los luchadores de sumo Myobudani Kiyoshi (a la derecha) y Kitanoumi (a la izquierda).
Al cruzar la puerta Hozomon entramos finalmente en la esplanada central del templo. A nuestra izquierda veremos la imponente pagoda de cinco pisos. La pagoda original era una construcción del siglo X, pero fue destruida y reconstruida en múltiples ocasiones hasta ser finalmente destruida durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Así pues, la construcción que vemos hoy en día es una reconstrucción moderna, aunque sigue siendo igual de impresionante. La pagoda no está abierta al público, pues funciona como una especie de cementerio, para entendernos, ya que guarda en su interior las tablillas mortuorias de miles de familias, así como algunas reliquias de Buda. El edificio más importante del templo es el salón principal Hondo, a veces llamado también Kannon-do, puesto que aquí es donde se supone que todavía se encuentra enterrada la estatua de Kannon que encontraron los dos pescadores hace 1400 años. El salón principal, de 1150 m2 y Tesoro Nacional, está dividido en el santuario interior de suelo de tatami (naijin) y el santuario exterior de suelo de hormigón (gejin). En el centro del santuario interior encontramos una réplica de Kannon que se muestra al público todos los 13 de diciembre, además de otras estatuas de deidades budistas.
Tuvimos la oportunidad de hacer una visita nocturna
Las grandes alpargatas de paja waraji que veréis al otro lado de la puerta son obra de los habitantes de Murayama (en la prefectura de Yamagata). Se entregaron al templo en agradecimiento por dejar que un escultor de su ciudad se encargara de las estatuas protectoras de la puerta. Las alpargatas se cambian cada pocos años y pesan 2,5 toneladas cada una, ¡que no se os caigan encima!
El Don Quijote, o como lo llaman los tokiotas “Donki”, son unos grandes almacenes donde puedes encontrar todo tipo de productos con descuento. Es un buen lugar para curiosear sobre las costumbres japonesas (ojo a su sala de sex-shop) y claro, para comprar dulces y golosinas ya que su oferta es inmeeeeensa (las bolsas de Kit Kat nunca faltan). Otra tienda bonita y barata es Daiso (está en la 4 planta del centro comercial Asakusa ROX) donde todo (o casi todo) cuesta solo 100¥ (108¥ con tasas). Una de las calles perpendiculares más concurridas es la calle Shin-Nakamise, una típica calle comercial o shotengai repleta de tiendas y restaurantes de todo tipo. Curiosamente, está conectada por el pasaje subterráneo Asakusa Chikagai, una de las calles subterráneas más antiguas de Japón. Este tipo de calles subterráneas son una curiosidad que puedes encontrar en varios lugares a lo largo del país.
Las shotengai son calles comerciales, a menudo peatonales y techadas, que ofrecen un ambiente muy local, muy «de barrio». En ellas, es habitual encontrar negocios familiares con muchos años de historia y, por su aspecto retro, a veces te permiten viajar en el tiempo al Japón de la década de 1960. Este tipo de calles tan curiosas están repletas de negocios de todo tipo, desde karaoke y pachinko a fruterías y carnicerías, tiendas de cien yenes, tiendas de recuerdos y antigüedades, izakaya y todo tipo de cafeterías y restaurantes.
Río Sumida: Al este del templo Sensōji discurre el río Sumida. En la orilla oeste del río Sumida, se encuentra el parque Sumida, muy cerca de la estación de metro de Asakusa (Asakusa Tobu). Es un lugar muy agradable para pasear y para disfrutar de unas impresionantes vistas de la torre Tokyo Skytree y un par de curiosos edificios cercanos, pertenecientes a la empresa cervecera Asahi.
Después nos movemos hasta el Barrio de Ahihabara donde tenemos el hotel
Barrio de Akihabara: Akihabara, conocido popularmente como Akiba, es uno de los barrios más conocidos de Tokio. En en pasado, era especialmente conocido por ser uno de los centros de la electrónica del país, aunque desde hace unos años es también una de las mecas de la cultura otaku. Es por ello que, junto con tiendas de electrónica llenas de cámaras, ordenadores y todo tipo de accesorios, podemos encontrar tiendas de videojuegos, anime, manga y todo tipo de artículos relacionados como disfraces, figuritas, hobby, etc.
Uno de los lujos de Akihabara es poder pasear por las grandes avenidas llenas de neones pero también por las callejuelas llenas de pequeñas y antiguas tiendas de electrónica. Las tiendas más grandes y probablemente con un look más «moderno» se encuentran en la calle principal Chuo-dori, pero no puedes dejar de perderte por las estrechas y antiguas callejuelas cercanas a ésta, como la zona de Sotokanda 1-chome, cercana a la estación, que están repletas de antiguas tiendas de electrónica dignas de ver.
Es alucinante lo que les gusta jugar a todo tipo de máquinas
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