El rincón de Jesús y Mariví

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KIOTO (Segundo Día)

Esta es la excursión realizada en el segundo día en Kioto. La realizamos con la empresa   https://www.101viajes.com/japon/guia-turismo-viaje-   . Como guía tenemos a una joven mexicana llamada Sandyael. Comenzamos por la estación de tren de Arashiyama. Llegamos a Arashiyama a bordo del tranvía Randen,

 Arashiyama (嵐山) es un precioso destino turístico al oeste de la ciudad de Kioto, especialmente conocido por su precioso bosque de bambú.

El bosque de bambú de Arashiyama, está situado a unos 7 kilómetros al oeste del centro de Kioto, y es uno de los distritos más populares de Japón. A esta zona también se la conoce como Sagano Bamboo Forest o Bamboo Grove.

Todo el distrito de Arashiyama gira entorno al Bamboo Grove, un espectacular paisaje con miles de bambús. La visita al bosque de bambú consiste en pasear por el camino que lo atraviesa. Este camino es apodado el «Callejón del Bambú» por los miles de tallos que se alzan a lado y lado del sendero.

 

 Nada más bajarnos del tren vimos el Kimono Forest, una preciosa exposición de pilares cilíndricos de textiles teñidos al estilo tradicional del kyo-yuzen.

La exposición se creó en 2013, cuando se renovó toda la estación. Y hoy se exhiben 32 patrones diferentes. Puedes seguir el camino de «cilindros de textiles» para buscar el rincón más instagrameable posible. Al anochecer, el «bosque de los kimonos» se ilumina con luces LED instaladas en cada uno de los pilares cilíndricos, formando un ambiente excepcional.

 

Nos dirigimos al Bosque de bambú. Pasamos entre tiendas y pequeños templos

 

 

Por el color de los diferentes árboles se nota que estamos en Otoño

   

Pasamos junto a un cementerio

Entramos en el bosque de bambú de Arashiyama, que está situado a unos 7 kilómetros al oeste del centro de Kioto, y es uno de los distritos más populares de Japón. A esta zona también se la conoce como Sagano Bamboo Forest o Bamboo Grove.

Todo el distrito de Arashiyama gira entorno al Bamboo Grove, un espectacular paisaje con miles de bambúes. La visita al bosque de bambú consiste en pasear por el camino que lo atraviesa. Este camino es apodado el «Callejón del Bambú» por los miles de tallos que se alzan a lado y lado del sendero.

 

           

El bosque de bambú es uno de los sitios más fotografiados de Kioto, y es muy complicado conseguir una fotografía sin que aparezca otra persona, ya que cada vez que hemos ido parecía haber más gente.

Mientras se pasea entre los impresionantes bambús y se admira su belleza, junto con sus colores y luces que atraviesan sus espesas hojas, se puede apreciar el sutil sonido que producen al chocar dos tallos de bambú. Este sonido ha sido reconocido como uno de los «100 sonidos a preservar en Japón» por parte del Ministerio de Medio Ambiente de Japón. Así que además de la vista, te recomendamos que vengas al Bosque de bambú preparado para disfrutarlo con todos los sentidos.

El sendero que atraviesa el bosque de bambú de Arashiyama avanza sinuoso a través de los 500 metros de largo. La cantidad de bambús que contiene se funde en unos 130 metros de profundidad, haciendo imposible ver el final del bosque si se mira de frente.

Realmente el Bamboo Brove de Arashiyama son dos bosques separados, ambos están entre las vías del JR-Sagano y los terrenos del templo Tenryu-ji, uno de los más importantes de la escuela rinzai, que cuenta con un maravilloso jardín zen.

El origen del bosque de bambú se remonta al periodo Heian. El bambú era un elemento muy usado en los jardines de las villas de los nobles del Japón antiguo durante este periodo. Más adelante, durante el periodo Edo, se trabajaba con bambú para fabricar artesanías que luego comerciaban con el resto del país. Además servía como parte de la alimentación, y hoy en día aún se encuentran platos que usan el bambú como ingrediente.

Este bosque de bambú surgió como elemento decorativo del distrito de Arashiyama. En 1967 el gobierno japonés actuó para preservar los bosques de bambú del país, y por este motivo podemos disfrutar hoy de las bellas imágenes que nos ofrece.

      

  

Paseamos paralelamente al río hasta llegar al Puente Togetsukyo, Como podéis ver se nota el Otoño

  

Llegando al puente

Desde el puente Togetsukyo —literalmente, «puente que cruza la luna»— tenemos vistas espectaculares de toda Arashiyama. El puente es una reconstrucción (de la década de 1930) de un puente del periodo Heian y queda precioso con las montañas de telón de fondo, vayas cuando vayas.

Cruzando el puente Togetsukyo llegamos al parque de los macacos de Iwatayama, desde donde tenemos bonitas vistas de la ciudad, además de ver a varios macacos rondar por ahí. Tras el puente, se encuentra el parque de los macacos de Arashiyama.

 

  

Finalizamos nuestra visita  y regresamos a la estación del tren . Nos desplazamos hasta la estación del tren de la ciudad de Uji

   

 La ciudad de Uji está situada cerca de Kioto y Nara, convirtiéndola en una de las mejores excursiones desde Kioto. Uji ha destacado desde hace muchos años por ser la capital del té verde, ya que de aquí surgió la tradición de tomar té en Japón, y sus cultivos producen los mejores tés verdes del mundo.

Además de ser capital del té verde del mundo, Uji también es reconocida por aparecer en las aventuras narradas en el Genji Monogatari o «Cuento de Genji», una de las primeras novelas literarias creadas. Igualmente es conocida por su antigüedad y por sus santuarios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

  

Nada más llegar a la estación de Uji nos dirigimos al principal reclamo turístico de Uji, el templo Byodo-in. Si hay una cosa que deberíais ver sí o sí en Uji es el templo Byodo-in. Es el primer lugar que visitamos en nuestra ruta por Uji y es imprescindible su visita.

Situado a unos 10 minutos andando de la estación de Uji, recomendamos que lleguéis desde la calle principal y localizando ya las tiendas que queréis ir a la vuelta. De camino al templo y cerca del río Uji, se encuentra la estatua de Murasaki Shikibu, autora del famoso Genji Monogatari y considerada la primera novelista del mundo. Unos metros más a pie y encontraréis el complejo del templo Byodo-in.

   

El templo tiene su origen como villa destinada a uso recreativo por los nobles de Kioto del periodo Heian, posteriormente fue convertida en templo budista y ahora es el reclamo principal de la ciudad de Uji.

El templo Byodo-in es reconocible por el salón del fénix que se asienta en mitad del estanque, ofreciendo una imagen espectacular del templo. Esta imagen además aparece tanto en las monedas de 10 yenes como en los billetes de 10.000.

El templo fue construido a finales del periodo Heian (794-1185), momento en que Uji fue uno de los centros culturales de país. Hoy es uno de los templos que en 1994 fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO bajo el genérico «Monumentos históricos de la antigua Kioto».  Además, tanto el salón principal y su estatua interior, como otros muchos artículos expuestos en el museo del templo son tesoros nacionales.

Originalmente, el templo fue construido en 998 como villa de descanso de Minamoto no Shigenobu, del clan Minamoto (el clan Genji de las posteriores Guerras Genpei). Tras su muerte, la villa pasó a manos de Fujiwara no Michinaga, del clan Fujiwara. Y, en 1052, la villa fue convertida en el actual templo Byodo-in. Un año más tarde, en 1053, se construyó el que actualmente es el mayor atractivo del templo: el salón Amida-dō, también conocido como el salón del Fénix.

Durante el periodo Kamakura (1185-1333) el complejo del templo creció de forma visible. Aunque en 1336, fue casi completamente destruido en un incendio ocasionado por un samurái que luchaba contra el clan Ashikaga durante el periodo de guerras civiles.

Posteriormente, se fueron añadiendo nuevos salones y subtemplos, como el templo Jodo-in (1496), el salón Rakan-do (1640) y el templo Saisho-in (1654). Pero de nuevo un incendio, esta vez en 1698, destruyó el templo.

La historia del templo está ligada a su gran símbolo: el ave fénix, figura muy venerada en Japón por ser protectora de Buda. De hecho, este animal mitológico sirve de inspiración al edificio y su representación en bronce está presente en el santuario.

Como decíamos antes, el salón Amida-do, conocido popularmente como el salón del Fénix o Hōō-dō, es el edificio más famoso del templo Byodo-in.

El apodo se inspira tanto en las dos estatuas de fénix chinos que decoran su techo, como por la propia forma del edificio, que para muchos se asemeja a una majestuosa ave fénix extendiendo sus alas.

El salón tiene un estilo arquitectónico único y dispone de una sala central rectangular, flanqueada a ambos lados por dos pasillos exactamente idénticos en forma de L y un pasillo posterior. El salón representa la imagen del palacio de la Tierra Pura según se describe en las escrituras budistas.

    

En su interior alberga una imponente imagen de Buda Amida, original de 1053, que te dejará con la boca abierta. La imagen de este Buda sentado, obra del famoso escultor Jocho, tiene unos tres metros de alto y está tallada en ciprés japonés y cubierta de pan de oro. 

A su alrededor verás 52 pequeñas tallas Unchu Kuyo Bostsu o santos budistas. Se cree que acompañaron a Buda Amida cuando descendió del Paraíso para recoger las almas de los creyentes al morir y transportarlas en flores de loto hasta el Paraíso, encima de nubes celestiales tocando instrumentos y en multitud de poses.

Actualmente la mitad de las tallas originales están expuestas en el museo del templo, así que en el salón sólo puedes admirar la otra mitad. Eso sí, dentro del este salón no están permitidas las fotografías.

En las paredes y puertas de madera verás pinturas raigō originales que muestran los grados del descenso de Amida Buda y son un ejemplo del estilo de pintura Yamato-e típicamente japonés. Aunque es difícil de ver en su totalidad, porque los colores se han debilitado con los años, el nivel de detalle es increíble.

El salón del Fénix es la única construcción original que queda del templo: el resto de edificios fueron destruidos durante la guerra civil de 1336. De hecho, es una de las pocas estructuras de madera originales del periodo Heian (794-1185) que hay en todo Japón, por lo que es especialmente emocionante descalzarse y entrar a verlo.

     

Al salir del salón del Fénix, puedes pasear por el jardín Jodo-shiki y admirar la belleza del salón reflejado en las aguas del estanque. El jardín, y especialmente su vista, fue declarado sitio histórico y lugar de belleza escénica nacional. Se trata de un jardín tradicional japonés típico del periodo Edo (1600-1868), con ondulaciones en arena, un puente plano y otro puente curvado que une el jardín con el salón del Fénix.

El templo Jodo-in:   Este templo se alza justo detrás del Salón del Fénix. Se dice que fue construido por un sacerdote budista a finales del siglo XV con el fin de restaurar la grandeza del templo Byodo-in. En su interior se conservan muchos bienes culturales importantes como el Taishakuten y las pinturas murales de Yorin-an Shoin.

Al finalizar la visita  regresamos hacia Kioto, parando antes en el Santuario de Fushimi Inari, el cual visitamos.

El santuario sintoísta de Fushimi Inari o Fushimi Inari Taisha, al sur de la ciudad de Kioto, es uno de los santuarios más conocidos e importantes de Japón. Y también es uno de los más antiguos, ya que data del siglo VIII. Además, el santuario Fushimi Inari de Kioto es el principal santuario de los dedicados a la deidad Inari. Pero no el único, porque existen alrededor de 32 000 santuarios en Japón dedicados a esta deidad.

    

Inari es el dios del arroz y por consiguiente el patrón de los comerciantes, ya que en la antigüedad se asociaba tener una buena cosecha de arroz con la prosperidad en los negocios. Esto explica una de las características del santuario que más llaman la atención: los miles de torii que hay uno detrás de otro, por sus 4 kilómetros de caminos, que casi parecen formar un pasadizo techado y que han sido donados por comerciantes que ponen sus nombres o los de sus negocios en los torii para que el dios Inari les sea propicio.

Caminar los 4 kilómetros de caminos con torii es una experiencia preciosa que recomendamos sin ningún lugar a dudas. Eso sí, puede ser un paseo cansado porque el santuario se encuentra a los pies del monte Inari. Así, los caminos siempre van subiendo y, cuando ya toca bajar, se suele estar bastante cansado. Si además lo visitas en verano, con un calor impresionante, puede ser duro. No te olvides de llevar bebidas isotónicas, agua y algún tentempié… ¡pero merece la pena sin duda alguna!

Como suele ser habitual en todos los santuarios dedicados a Inari, el zorro o kitsune es una de las figuras prominentes porque es el mensajero del dios Inari.

  

   

   

Pabellón Kaguna:  es donde se lleva a cabo el kagura, las danzas rituales del sintoísmo. Fue construido a finales del periodo Edo en 1840 y también cuenta con la designación oficial de de Bien de Importancia Cultural.

La puerta Romon es la puerta principal de acceso al santuario Fushimi Inari que verás justo después de pasar el segundo gran torii bermellón. La puerta fue construida por orden del regente Toyotomi Hideyoshi en 1589. Cuenta la leyenda que cuando la madre de Hideyoshi cayó enferma, éste rezó a la deidad de Inari y prometió una generosa donación si la salud de su madre mejoraba. Sus rezos surtieron efecto y con la donación de Hideyoshi se construyó la puerta Romon como puerta principal de acceso al santuario Fushimi Inari.

   

Después de pasar la puerta de acceso, llegas al salón principal Honden, declarado Bien de Interés Cultural. En este salón están consagradas las cinco deidades del monte Inari.

El edificio, de estilo uchikoshi nagashi-zukuri y bastante grande para su tipo, tiene decoraciones en los pasillos típicas del periodo Azuchi-Momoyama (finales del siglo XVI) y muros de 10,6 metros de alto. Las decoraciones son coloridas y dinámicas, como por ejemplo los colgantes de oro konpukurin en el techo, las decoraciones de metal tarukibana o los travesaños del techo kaerumata.

Todos los edificios fueron presa de las llamas en la Rebelión de Onin en 1468, pero gracias a las generosas donaciones de los ciudadanos, el santuario se reconstruyó en 1499.

 

Después de ver los edificios cercanos al salón principal llegamos a las mil puertas torii de color bermellón o Senbon Torii, imagen icónica del santuario Fushimi Inari.

Las puertas torii de color bermellón están pintadas siguiendo la técnica inari-nuri, igual que el santuario principal y es un lugar de gran espiritualidad. Desde el periodo Edo (1603-1868), los fieles donan las puertas torii para solicitar y agradecer los favores de la deidad del santuario, creando así este famoso camino de las mil puertas torii que cubren todo el trayecto desde el santuario interior hasta la cima del monte Inari.

  

 

Al final del camino de las mil puertas torii o Senbon Torii llegarás al Okusha Hohaisho, más conocido como Okuno-in, el salón de plegarias del santuario interior. Construido en 1499, aquí es donde se reza a las deidades de la montaña Inari. De hecho, el santuario está alineado para poder ver los tres picos del monte desde aquí.

El Okuno-in fue construido en 1499, aunque fue completamente destruido por un desastre natural en 1794. Se reconstruyó con un tamaño algo superior y finalmente en 1975 se trasladó a su ubicación actual.

      

    

Anochece y salimos hacia la estación de Kioto y nos acercamos a el templo de Toji muy cercano a nuestro hotel

   

El templo Toji (東寺), en Kioto, es un templo budista de la secta Shingon construido en 796, es decir, dos años después del comienzo del periodo Heian, en el que Kioto era la ciudad capital de Japón.

Junto con el hoy desaparecido templo Saiji, el Toji guardaba la entrada sur de la ciudad y fue uno de los tres templos budistas permitidos en Kioto durante el periodo Heian y actualmente el único que sigue en pie.

 

 El plato fuerte del templo es su pagoda de cinco pisos y 54,8 metros, la estructura de madera más alta de todo Japón visible desde muchas partes de la ciudad. Construida en 826, es hoy en día uno de los símbolos de la ciudad de Kioto.

     

 

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