El rincón de Jesús y Mariví

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VARANASI

  Salimos en coche desde la ciudad de Khahuraju hacia la ciudad de Varanasi. Teníamos previsto cubrir este trayecto en avión,  pero por una serie de problemas  lo tuvimos que  realizar por carretera. La compañía aérea nos proporcionó el coche y la comida para el camino.

 

 

 

Es una carretera muy transitada por camiones y pudimos ver algún  accidente de tráfico

 

     Benarés (nombre oficial Varanasi) es una ciudad  en el estado de Uttar Pradesh en la India. Situada a orillas del río Ganges, es la ciudad santa del hinduismo. En la margen occidental del Ganges se levanta la "Ciudad de la luz", con más de 2.000.000 de habitantes. Atraviesa cien ghats, desde el puente ferroviario de la estación Kashi, en el norte, hasta las escalinatas de Assi, en el límite sur. 

 

      Al escribir sobre esta ciudad milenaria, debemos referirnos como punto de partida a la ciudad vieja y sus alrededores. Conocido como Godowlia, este barrio se caracteriza por sus callejuelas enmarañadas y angostas. Sus construcciones semiderruidas están hechas de piedra o ladrillos de barro con pequeñísimas puertas y ventanas. Estas casas de poca altura son oscuras y húmedas, manteniendo así la frescura en los días de calor sofocante. Cada una de ellas cuenta con varias habitaciones, generalmente superpobladas. A veces en un mismo cuarto conviven abuelos, padres e hijos. Resulta curioso que para ellos esto sea lo usual y no conciban siquiera la idea de estar o vivir solos. La mayoría no tienen baños ni duchas propios, por lo que sus habitantes utilizan lugares públicos destinados a hacer sus necesidades y bombas de agua o el río para el aseo personal.

   

   

La vida transcurre literalmente en la calle. La gente come, juega, produce, comercia y duerme en medio del tránsito de bicicletas, carros de tracción animal y motos. Parte de la realidad cotidiana consiste en esquivar vacas, cabritos, cebúes y hasta búfalos que conviven con el resto de los seres, además de monos al acecho, en busca de alimentos. Se podría decir que no hay vida privada y por lo tanto el concepto de límite personal con el que nos manejamos en occidente no tiene el mismo valor. Y aquí es donde reside la fascinación. 

  

 

 

    Para dejar la oscuridad de estas intrincadas callejuelas no hay nada más fascinante que dirigirse a los ghats, escalinatas de piedra que conducen hacia las sagradas aguas del Ganges. Encontramos gente y actividades de las más diversas. Muy populares son los vendedores de coronas de flores o "malhas", las cuales se arrojan al río, junto con velas encendidas y trocitos de coco, como ofrendas a los dioses durante una ceremonia denominada "puja".

   

 

          Otros de los personajes característicos son los masajistas y afeitadores tradicionales, que te brindan un excelente servicio a un precio razonable.

 

        Los amaneceres a orillas del Ganges son la esencia del espíritu de Varanasi. Mientras el sol sale por el horizonte, comienzan a traslucirse las siluetas de los primeros creyentes que se acercan para su baño ritual. Mientras religiosos y campanas desde los más de mil templos a lo largo del río, completan el murmullo continuo de gente, animales y agua que fluye.  Alquilamos una barca para presenciar el amanecer por los diferentes Ghats. Remontar las aguas del Ganges en bote, desde Dasaswamedh hasta Assi, tuvimos la posibilidad de observar desde el río una de las vistas más extraordinarias de Varanasi, fue sin duda inolvidable. Pudimos observar la arquitectura cambiante a través de los diferentes Ghats desde una nueva perspectiva. El mejor horario para realizar este paseo es la madrugada, ya que se sumará, para el deleite de la vista, la aparición de Surya (Dios Sol), y el espectáculo fascinante de los baños rituales. 

  

 

   

   

 

 

      

          Visitamos un crematorio. Las familias incineran a sus muertos colocados sobre una pila de leña. Esta se vende por kilos. Solo acuden a la incineración los hombres. Las cenizas se arrojan al Ganjes. Según su religión con la incineración su alma se libera y llegan al Nirvana. No son incinerados en 5 supuestos: Los Santones, los niños, las embarazadas, el muerto por la picadura de una cobra y los leprosos.

 

 

  

     Los Sadhus o Babas son religiosos que decidieron abandonar sus pertenencias materiales. Pernoctan en templos, ashrams o a la intemperie. Son peregrinos y viven de la limosna. Encuentran una buena compañía en el chilum, pipa recta de piedra o arcilla para fumar tanto charas como hashish , la cual comparten gustosamente con quien tenga la inquietud de disfrutar junto a ellos de este sagrado momento. Una experiencia única. 
      Es fácil reconocerlos por sus largas cabelleras de rastas anudadas como por sus vestimentas: túnicas que varían en las tonalidades del amarillo al rojo pasando por toda la gama de anaranjados, dependiendo de la orden a la que pertenezcan. 

    

Visitamos el Templo Dorado está dedicado a Lord Shiva, Señor del universo. Fue construído en lo que hoy es la ciudad vieja, hacia el 1600 d.C. y destruido por el emperador Mongol Aurangzeb, quien levantó en su lugar una mezquita. El actual (del año 1776), se encuentra frente al sitio original y sus cúpulas están recubiertas en oro (3/4 de tonelada). Este templo es demasiado sagrado para permitir el ingreso a turistas, pero es posible verlo desde la antigua casa que hay a su lado. Cercano a este templo existe un mercado atestado de comercios de los más variados rubros. No se puede fotografiar
También visitamos los Ghats
A lo largo de la ciudad y a orillas del Ganges, se levantan estas pintorescas escalinatas de piedra. Construcciones que datan del S. XVIII, se combinan con templos y palacios. 
Desde temprano en la madrugada, los fieles se congregan y realizan allí sus baños rituales. Durante todo el día, gente de distintos estratos sociales y económicos se acercan por diferentes motivos.
Cada ghat tiene su nombre y está destinado a una actividad en particular. Desde Assi Ghat en el sur hasta el Raj Ghat en el norte, pasando por Panchganga donde se cree que los cinco ríos sagrados de la India confluyen; Manikarnika, el más importante de los dos para cremación y Someswar, o del Señor de la Luna. Este último se dice con propiedades curativas. 

   

 

 

  

 

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