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DESIERTO DE NAMIB Después de visitar la Ciudad Fantasma y la excursión en velero por las aguas de la península de Lüderitz, comemos y salimos hacia el refugio de Klein Aus Vista, donde pasamos la noche. Sólo se puede llegar en camiones preparados. Está muy cerca del desierto del Namib.
El refugio de Klein Aus Vista ocupa un lugar precioso entre rocas que le brindan sombra, y los alrededores son ideales para sumirse en la naturaleza. La cabaña consta de un comedor y dos habitaciones . En una dormimos los hombres y en la otra las mujeres.
Llegamos al atardecer y paseamos por los alrededores hasta la puesta de sol
A la espera de la puesta de sol
Al día siguiente, a primera hora de la mañana, partimos hacia el campside de Sesriem. Aquí se encuentra la oficina principal del parque. Es la puerta de entrada a Sossusvlei. Esta zona mantiene una sensación de aislamiento con dunas de hasta 325 m de altura que forman parte del mar de arena que cubre gran parte del oeste de Namibia, uno de los ecosistemas más antiguos y áridos de la tierra. En las regiones arenosas, el viento sopla y amontona la arena en forma de dunas, que pueden ser de distintos tipos dependiendo de la dirección en que soplen los vientos dominantes. Hay acumulaciones de arena que se deshacen y otras se mueven, crecen y progresan, llegando a cubrir cuanto encuentran a su paso. Aquí, en el Namib, esas formaciones están entre las mayores del mundo. Algunas pueden llegar a medir 300 m. de altura. Y son estáticas. El aire arrastra la arena superficial hasta la cima antes de llevársela, por lo que sólo mueve la capa exterior de estas montañas. La base de estas dunas puede llevar cinco mil años estática.
Al mediodía llegamos al campside de Seriem. Montamos el campamento y nuestros cocineros prepararon la comida . Tras comer sobrevolamos el desierto de Sossusvlei con una pequeña avioneta. Su capacidad para 5 personas y el piloto. Las vistas desde lo alto son maravillosas. Un vuelo por encima del desierto del Namib, el cauce seco del Kuiseb y sobre las formaciones de dunas.
Regresamos al campamento para trasladarnos hasta la duna Elim. Caminamos subiendo durante un buen rato para llegar al alto donde se puede contemplar una bonita puesta de sol.
Regresamos al campamento para cenar y dormir. Mañana tenemos que madrugar para subir a la Duna 45 y contemplar el amanecer.
A pie de la duna nos esperaba el camión con el desayuno preparado. Nuestro cocinero Laqui y su ayudante Tabani nos sorprendieron con huevos fritos y beicon. El desayuno en este entorno, fue maravilloso.
Mientras los cocineros recogen continuamos fotografiando el entorno
A las 11 horas nos dirigimos al encuentro de nuestra guía que se llama Yuri. Es una mujer japonesa encantadora y original.
Con muy poco conocimiento de español y gracias a un don de comunicación y gestos, es capaz de explicarnos magistralmente todo lo relacionado con la formación y la vida en el desierto.
Subimos esta duna para llegar a la Laguna Muerta
Estamos en la Laguna Muerta. En pleno desierto del Namib los cadáveres de las acacias que cuentan con miles de años resisten en prehistóricas lagunas rodeadas de dunas. Este lugar es un rincón que parece “de otro planeta”.
Terminada la excursión con Yuri comemos y partimos por estas carreteras polvorientas hasta el próximo campamento que es de su propiedad .
Llegamos al atardecer. Instalamos las tiendas y los cocineros nos preparan la cena
Presenciamos la puesta de sol
Al día siguiente desayunando con el amanecer
Recogimos las tiendas y continuamos nuestro viaje hacia la población costera de Hentey Bay. Pasamos por el Trópico de Capricornio
El paisaje más allá de las ventanillas del camión en el que viajábamos, oscilaba entre lo monótono y lo extraordinario. Las amplias y resecas llanuras cubiertas de rala hierba amarillenta llegaban a saturar nuestra atención, pero pronto comenzaron a aparecer montañas, grandes colinas rocosas por las que el camión ascendía resoplando en primera. Los pasos elevados proporcionaban una magnífica visión del extenso y desolado entorno. Al camión se le estropean las marchas y tenemos que esperar hasta que nos vengan a rescatar.
Tras más de hora y media de espera nos vienen a rescatar con otro camión. Llegamos a nuestro destino intermedio el pueblo de Swakopmund donde vamos a gozar de una excursión en Quads. Frente a la costa desnuda se elevan dunas de más de treinta metros de altura. El litoral es salvaje y las vistas inspiradoras. Durante dos horas paseamos por diferentes dunas
Tras esta actividad nos desplazamos hasta el hotel De Duine en la ciudad de Hentey Bay, situado junto a una bonita playa.
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